sábado 05 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Quid pro quo

... los actos de servicio son siempre mirados con suspicacia y los servicios superiores a la patria no son más que un eslogan de campaña
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Columna de
Carlos Chaverra

En el lío que tiene ahora enredado al presidente Trump sus defensores argumentan que en su conversación con el presidente de Ucrania no hubo nada indebido, toda vez que no se presentó un “quid pro quo”. Según la Real Academia Española de la Lengua, “quid pro quo” significa literalmente ‘algo a cambio de algo’. “Cosa que sustituye a algo equivalente o que se recibe como compensación por ello”. Por lo tanto, como en la hoy famosa conversación de Trump con el presidente ucraniano, en donde le solicitó investigar al hijo de su posible contrincante político en las próximas elecciones por hechos de corrupción en Ucrania, no hubo “algo a cambio de algo”, pues no se constituye un acto merecedor de abrir una investigación que conduzca a un juicio político o moción de censura, como en el que ya está metido el presidente americano por cuenta de la Presidente de la Cámara de mayoría demócrata Nancy Pelosi.

Según los demócratas, la conversación constituye un acto por lo menos políticamente punible ya que está permitiendo que una nación extranjera incida en las elecciones. ¿Enredado el tema? Pues depende con los ojos que se le mire. Para los demócratas no es necesario probar un quid pro quo. Es suficiente lo transcrito en la conversación donde el presidente cita al hijo de Joe Biden, su posible contendor electoral, y hoy acusa también al exvicepresidente de cometer actos de corrupción en dicho país.

Hay pues en el país del norte amenaza de un nuevo Watergate, investigación que en su momento llevó a la renuncia del presidente Richard Nixon.

No conocía esta palabra de “quid pro quo”. Para una dignidad como el cargo de la Presidencia de la República algo que se parezca remotamente a recibir “algo en compensación” constituye un hecho de suma gravedad.

Difícil esto cuando vivimos en un mundo de reciprocidades. Donde los actos de servicio son siempre mirados con suspicacia y los servicios superiores a la patria no son más que un eslogan de campaña. No ayuda mucho hechos como los de la fuga de Aída Merlano donde aparecen “quid pro quos” por todos lados, dejándonos una vez más el sinsabor de burla a la justicia. Se acercan elecciones, pensemos en los “quid pro quos”.

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