sábado 12 de enero de 2019 - 12:00 AM

Respuestas difíciles

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Columna de
Carlos Chaverra

“Deberías leer más bien libros sobre éxitos”, me dijo mi amigo al ver el libro que estaba sobre mi escritorio: “The Wisdom of Failure, How to Learn the Tough Leadership Lessons without paying the Price. Laurence Weinzimmer y Jim McConoughey.” Me llamó la atención que le pareciera tan raro el tema, sobre todo que ambos sabíamos de historias de líderes exitosos que habían pasado por épocas duras que en su momento se habían considerado sonoros fracasos. Le hice ver que la segunda parte del título “without paying the price” (sin tener que pagar el precio) era la intención del autor, donde invita a sus lectores a conocer de historias de fracasos para precisamente no caer en ellos. En este sentido los fracasos son “sabios”, si uno logra extraer aprendizajes y detectar las luces amarillas antes de que pasen a rojas. No quise confesarle que estaba luchando contra mis propios fracasos y quería saber si podía rescatar algo productivo del naufragio en que sentía estaba en ese momento.

Uno de los argumentos de aprendizaje de los fracasos es que emprendemos proyectos que en su momento se veían con alta posibilidad de éxito y hacemos una gran inversión de capital económico, político y personal. Cuando se presentan obstáculos en el camino, seguimos aumentando nuestra inversión con la esperanza de ver los frutos y llega el momento en que estamos tan “invertidos” que no somos capaces de echar para atrás, consideramos que es mejor insistir que desistir. Ahí es cuando la lógica se va deteriorando y empiezan el orgullo y el ego a nublar el entendimiento. Nos hemos “enamorado perdidamente” del proyecto y eso hace imposible rectificar y aceptar el fracaso.

Recordando esto trate de escudriñar las palabras del presidente venezolano Maduro en su discurso de posesión. En “Salvados”, un documental español del periodista Jordi Évole, disponible en Netflix, creí ver un primer asomo de autocrítica cuando Maduro reconoce que no todo ha sido culpa del “imperio” y demás enemigos de la revolución bolivariana. “Quiero un nuevo comienzo” dijo Maduro en su posesión, añadiendo, “quiero arreglar los errores, los muchos errores que se han cometido”. ¿Un mea culpa? Quizás, pero en esta oportunidad se ha “invertido” tanto que aunque rectifique el destino del país estará en otras manos.

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