sábado 06 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Se le dijo, se le advirtió, se le recomendó

A todas luces en ‘vivir bajo este techo’ de nuestra amada tierra hemos sido no solo díscolos, sino más que despreocupados y si no paramos pronto nos quedaremos sin techo.
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Columna de
Carlos Chaverra

Los amantes de la buena radio entre los años setenta y noventa, principalmente, recordarán frases como “se le dijo, se le advirtió, se le recomendó”, con las que Hébert Castro iniciaría lo que, más que un buen chiste era siempre una nueva enseñanza sobre la necesidad de valorar y considerar los consejos y las recomendaciones. La famosa frase volvió a aparecer con fuerza por allá en el 2004, cuando el comediante colombiano Andrés López lanzó su célebre stand-up “Pelota de Letras”. Allí volví a oír la misma frase, otra vez dentro del mismo contexto, de desoír las recomendaciones entre otras de cuidarse del “sereno y del chiflón” y otras advertencias muy de nuestros padres.

“Mientras viva usted bajo este techo”, López, en su “Pelota de Letras” parodiaba las angustias de la mamá de la casa tratando de controlar a sus hijos díscolos que no hacían caso, pero usufructuaban las delicias caseras. Pienso que debemos cargar con algo de la culpa que trae la frase “se le dijo, se le advirtió, se le recomendó” con un evento más delicado que evitar el sereno. En esta semana se celebró la Cumbre Mundial de Medio ambiente en Glasgow, Escocia. A todas luces en “vivir bajo este techo” de nuestra amada tierra hemos sido no solo díscolos, sino más que despreocupados y si no paramos pronto nos quedaremos sin techo.

“El mundo ha entrado en una década decisiva para confrontar el cambio climático. Esta semana en Glasgow ha ayudado a que se sume aún más ambición para que el mundo enfrente esta emergencia. En este sentido la cumbre ha tenido éxito, todavía podemos evitar una catástrofe, pero el tiempo se acorta”. Nos dice John Kerry, exsecretario de estado americano y enviado especial del Biden en temas de cambio climático. “Por el lado positivo países representando el 65% del producto interno bruto han dado el paso al frente para evitar que aumente el calor en 1,5 grados Celsius desde la época preindustrial, con lo que la ciencia nos dice que se prevendría los efectos devastadores del cambio climático”, nos reafirma Kerry. “Obras son amores y no buenas razones” es algo que todos podríamos apropiarnos para que no tengan que “decirnos, advertirnos y recomendarnos de nuevo”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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