domingo 27 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Tener un Poquito de Fe

'Me gustaría que escribieras mi obituario, no entiendo dije. Mi obituario, replicó el anciano cuando me vaya…Estas muriendo? le pregunto. No todavía dijo sonriendo. Entonces porque yo? Porque creo que cuando llegue el momento sabrás que decir.' Allí se inicia una relación de ocho años entre el autor de este libro (Tener  un poquito de Fe –Have a Little Faith- de Mitch Albom) y su rabino de infancia quien le ha hecho esta extraña petición.  Para cumplir con el recado Mitch decide conocer de cerca a su mentor  e inicia una serie de visitas y entrevistas con el fin de saber que decir cuando llegue ese 'momento'.

En ejercicios de liderazgo lo ponen a uno a imaginarse que irán a decir otros el día inexorable que pasemos a mejor vida. Aunque la lógica del ejercicio apunta a cuestionarse su pasado ,examinar su presente y apuntarle a un futuro que lleve a que el día final haya amables palabras y concurrida asistencia , la imaginación no deja de jugarle a uno malas pasadas. Por ahí se le enreda a uno el ego pensando en un sepelio multitudinario cargado de significativas palabras de la vida y obra del finado o  le asalta la duda que se cumplan las palabras del rey Salomón quien después de saberlo todo y tenerlo todo no pudo más que proclamar 'vanidad de vanidades todo es vanidad que provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida?' En estos días de final de año no vamos al extremo de pensar en futuros obituarios pero por lo menos reflexionamos sobre el año que paso y el próximo que viene. Mentalmente  le ponemos nota a los 365 días. A veces nos damos cuenta que nos rajamos en algunas áreas y con humildad hacemos el firme propósito de cambiar. O, también es usual, señalamos culpables con lo cual seguramente nos cogerá el 2010 repitiendo el mismo diagnóstico de todos los años.  Todos sin embargo soñamos sueños y anhelamos algo nuevo y desafiante para nuestra vidas.

A Mitch le llego el día que no quería que llegara. Solamente pudo decir que encontró a una persona que con su vida le abría la perspectiva de tener un poquito de fe: en la amistad y  en que hay algo que trasciende a nosotros mismos por lo cual vale la pena vivir. Tan simple pero tan complejo.

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