sábado 29 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿Tiger o Roger?

En la mayoría de campos, en especial los complejos e impredecibles, los generalistas y no los especialistas son los llamados a la excelencia
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Columna de
Carlos Chaverra

Muchos expertos argumentan que aquel que quiera desarrollar una destreza, tocar un instrumento, o ser el líder en su campo debe empezar temprano, enfocarse intensamente y practicar el mayor número de horas que le sea posible. Si dilata el tiempo o se distrae en otras cosas perderá rápidamente el paso de los que empezaron antes que usted. Sin embargo una mirada más detallada sobre los que más se destacan en su campo, desde atletas hasta premios Nobel demuestra que la especialización temprana es la excepción no la regla.

El autor David Epstein en su más reciente libro (Range: Why Generalist Triumph in a Specialized World; Penguin 2019) trata de describir cual es el camino más efectivo para el éxito en cualquier campo de actividad. Epstein descubre que en la mayoría de los campos -especialmente aquellos que son complejos e impredecibles- los generalistas y no los especialistas son los llamados a la excelencia. Contrasta las carreras de dos virtuosos del deporte: el golfista Tiger Woods y el tenista Roger Federer. Desde pequeño Tiger era ya un niño prodigio lo cual llevo a que se especializara en todas las minucias de su deporte desde temprana edad y por tanto su régimen de vida giraba en especializarse en “respirar golf”. En cambio Roger comparativamente llego tarde al tenis y más bien su niñez la pasó practicando otros deportes y solo descubrió su maestría tenística ya entrada la adolescencia. “Los generalistas usualmente encuentran su camino tarde y experimentan con diferentes intereses en vez de enfocarse en uno. Son también más creativos, ágiles y capaces de hacer conexiones que los especialistas no pueden ver.”

Me gustó el argumento del autor ya que señala que parte del camino a la excelencia del generalista es probar y atreverse a equivocarse. Esto de ser perfecto y tener todas las respuestas en un mundo complejo y cambiante es un contrasentido. Así que debemos explorar nuevas ideas, alimentar la creatividad y tener la humildad de entender que todos progresan a distintas velocidades. Dejemos de ver la paja en el ojo ajeno. A la hora del té la invitación es aspirar a ser Tiger o Roger, si llegamos al mismo destino de la excelencia el camino siempre será productivo.

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