sábado 11 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Un asunto de valor

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Columna de
Carlos Chaverra

Dos meses después del ataque terrorista de septiembre 11, al abogado Kenneth Feinberg el congreso de Estados Unidos le encomendó una tarea imposible: debería asignarle un valor en dólares a las 3.000 víctimas que ese día perdieron la vida.

A Fienberg lo habían nombrado la cabeza (Special Master) del Fondo de compensación de Victimas de la tragedia del 11 de septiembre. En sus manos estaba la decisión de establecer no solo el valor del Fondo sino el valor individual de la compensación. La trama y el drama personal de las familias de las víctimas y Fienberg se pueden apreciar en la película “Worth” que se estrenó en Netflix recientemente.

La meta de Fienberg era lograr que más del 85% de los damnificados estuvieran de acuerdo con el valor de la compensación con lo cual se evitarían las demandas a las empresas del sector aeronáutico que en caso de producirse las llevaría a la quiebra. ¿Cuál es el valor justo de una vida? Es la pregunta que se hace Feinberg. ¿Tendrá que ver con el cargo que ocupó y el valor que la sociedad deja de percibir por su muerte? O ¿más bien la edad y los años que la sociedad deja de percibir valor por parte del individuo? Quizás lo mejor es pagar una suma igual por cada una de las víctimas y así se sería imparcial.

Los fríos cálculos se le empiezan a desbaratar a Fienberg cuando empieza a conocer las historias de vida de las familias. Los sueños truncados, amores y desamores, victorias y derrotas propias del transitar por este mundo hace que Fienberg dude de sus cálculos apegados a la fría ley que no consulta corazones. Al final se da cuenta que la suma monetaria que resulte tendrá que ver más con empatía y misericordia que con justicia. No habría compensación económica que cierre heridas, pero sí habría solidaridad que permita con el tiempo perdonar lo imperdonable y avizorar nuevos futuros. Fienberg logró cumplir con la meta. Más del 90% de los familiares de las víctimas se acogieron al Fondo. Al final Fienberg cumplió la ley, pero pudo ver más allá de la norma, pudo identificar el verdadero valor de un ser humano a través de su propia humanidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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