sábado 25 de junio de 2022 - 12:00 AM

Vivir la dignidad cotidiana

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Columna de
Carlos Chaverra

“El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio” nos dice Wikipedia “ es la tendencia a favorecer,

buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando

desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas. ​Se trata de un tipo de sesgo

cognitivo y un error sistemático del razonamiento inductivo. Las personas muestran esta tendencia

cuando reúnen o recuerdan información de manera selectiva, o cuando la interpretan sesgadamente. El

efecto es más fuerte en publicaciones con contenido emocional y en creencias firmemente enraizadas.

También tienden a interpretar que las pruebas ambiguas apoyan su postura existente”.

Me confieso doliente de este sesgo, mal que se me agudizo en esta época electoral, particularmente

cuando mi candidato en primera vuelta no fue favorecido. La verdad que trataba de ser “objetivo” y me

puse en la tarea de leer los programas de gobierno y preguntar a los amigos en las dos orillas sus

opiniones. Quisiera pensar que mi dificultad estaba arraigada en mis principios, valores y mis

concepciones acerca de la democracia, pero esto del sesgo de la confirmación ganaba muchas veces la

partida nublando mi entendimiento e inclinando la balanza mas a la emoción que a la razón.

“Una nueva Colombia le habla al mundo” titula un reciente análisis del periódico El País de España. “En

sus discursos, la paz ha aparecido como la única vía para transformar el dolor generado por la violencia

militar y paramilitar en esperanza colectiva y en movilización democrática en defensa del bien común.

Petro no la ha presentado como ausencia de conflicto, pero sí como fundamento de una posible

“política del amor”, una idea que no ha dudado en hacer suya, desafiando los cánones del supuesto

realismo schmittiano que reduce la política al antagonismo entre amigo y enemigo.”

Me puse a pensar si soy capaz de creerle a esta “política del amor” que propone el presidente electo. Además, le escuche a Francia Márquez que buscaban rescatar para los colombianos el vivir la dignidad cotidiana. Para creer

hay que estar dispuesto a responsabilizarse con nuestras acciones para vivirlo con el ejemplo. Por ahora

me le voy a medir a estar atento a mis sesgos de confirmación; los propósitos del amor y la dignidad

valen el esfuerzo.

cchaverra@unab.edu.co

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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