sábado 18 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Volver a las raíces

Volver a las raíces, al cuidado de los pequeños detalles, a cultivar la fidelidad de una forma de jugar, a buscar que prevalezca un propósito superior sobre el interés individual. Una fórmula que no solo aplica a equipos de fútbol.
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Columna de
Carlos Chaverra

¿Entonces que fue lo que exactamente sucedió? ¿Por qué en tan solo 5 años un club de futbol pasó de ganarle a todo el mundo y ahora estar siendo derrotado en las primeras de cambio de la Champions, el campeonato más importante de Europa? “La respuesta es relativamente simple: administración de principiante, malas transferencias, salarios desbordados, jugadores viejos, el impacto del COVID y depender de un solo jugador (la Messi-dependencia). Nos señala el columnista del Financial Times Simom Kuper y autor del libro del club de fútbol Barcelona, que en sus días de gloria era considerado uno de los mejores equipos del mundo. (Barca, The inside story of the worlds greatest footbal club, Kindle Edition, 2021).

La verdad toca la fibra escuchar al capitán del equipo Gerard Pique afirmar, en la reciente derrota del equipo 3-0 jugando de local contra el Bayern Munich en el inicio de la Champions, que el estado actual es lo que se tiene, que se debe convivir con ello y arrancar de nuevo. El otrora equipo millonario no tuvo con qué pagar a su estrella de siempre, Messi, y le tocó dejarlo ir al equipo de París que quiere con millones ser el campeón de la Champions, premio que hasta ahora le ha sido esquivo. El equipo de la táctica de vanguardia e innovador gana más titulares hoy por sus múltiples querellas y conflictos internos.

Por fortuna el autor del libro invierte más de su tiempo a contarnos como Barcelona llegó a su cumbre: Un gran líder en su tiempo como jugador y entrenador, el holandés Johan Cruyff. Continuidad de lo sembrado con entrenadores “de la casa” como Pep Guardiola. Mucho entrenamiento con la pelota y poco gimnasio, estrategia basada en presión en el campo y jugadores que cumplen doble función de atacar y defender. Y, sobre todo, mucha atención a los detalles: el fenotipo del jugador, dietas estrictas, el desarrollo de la división inferiores formando jugadores talentosos y además de gran carácter, principios y valores. Volver a las raíces, al cuidado de los pequeños detalles, a cultivar la fidelidad de una forma de jugar, a buscar que prevalezca un propósito superior sobre el interés individual. Una fórmula que no solo aplica a equipos de fútbol.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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