domingo 03 de diciembre de 2023 - 12:10 AM

Carlos de Hart

Reunión con ‘Cacaos’

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Columna de
Carlos de Hart

El pasado 22 de noviembre se llevó a cabo en Cartagena una reunión entre el Presidente Petro y algunos de los empresarios más grandes del país para hablar del “Gran Acuerdo Nacional”.

Llama la atención dicho encuentro, toda vez que las agresiones a ese mismo grupo de empresarios, y a todos en general, venían siendo recurrentes, catalogándolos de corruptos, esclavistas, despojadores de tierras, avaros y hasta asesinos.

Esta reunión se da en un contexto complejo para el gobierno: la popularidad del mandatario en bajos históricos, el Pacto Histórico perdiendo las elecciones regionales en prácticamente toda Colombia, sus reformas prioritarias estancadas y la economía en cuidados intensivos (con un decrecimiento del 0,3 % en el PIB y un desplome del 11 % en la inversión).

¿Son estas las razones que motivaron a Petro a convocar esa reunión, o se trata de un genuino cambio de tono e intención? Lo desconozco. Pero sea como sea, es de celebrar la decisión del Presidente de acercarse al sector privado.

En la reunión el jefe de Estado habló de mejorar la productividad, crear riqueza y fomentar desarrollo económico, para poder acometer su agenda social. El solo hecho de que reconozca que el sector empresarial es un motor clave para la economía y el desarrollo social, es un suceso muy importante.

Sin embargo me atrevo a hacer unas reflexiones-recomendaciones:

1.) Los empresarios asistentes no representan al sector privado. Entre otras razones, porque el 97 % de las empresas del país son pequeñas y micro, con necesidades y problemáticas completamente distintas. La conversación del Acuerdo Nacional debe ser con “todos”.

2.) Para que esa discusión sea con “todos”, es necesario que se dé con los gremios productivos. La institucionalidad privada de Colombia es uno de sus grandes activos. Su solidez, seriedad, patriotismo y tecnicismo son ejemplo a nivel mundial. El Presidente, así como los empresarios, deberían dar ejemplo en ese sentido y valorarla y respetarla.

3.) Si bien se aplauden las “nuevas formas”, la discusión debe trascender a temas concretos como el impacto de la reforma tributaria, la seguridad, las negociaciones de “paz”, la inestabilidad jurídica, la suficiencia energética y los impactos y consecuencias de reformas como las de salud, laboral y pensional.

4.) Por último, sentarse a hablar con la contraparte implica genuinamente ponerse en sus zapatos. Se trata de entender su punto de vista, de buscar lugares de encuentro y de conciliar posturas; no de imponerlas.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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