martes 21 de abril de 2015 - 12:01 AM

Arte y calidad educativa

Qué bueno reconocer que la educación sigue siendo objeto de reflexiones y debates en la actualidad. Aunque las decisiones administrativas y políticas no van al mismo ritmo, se abona que sea objeto de las preocupaciones de los ciudadanos.

Se avecinan las elecciones de alcaldes, gobernadores, consejos y asambleas. ¡Cómo sería de interesante que entre las consideraciones que hagamos para definir nuestro voto, las propuestas educativas sean uno de los principales decisores!

Es tan complejo el tema que no es poco lo que está en juego. La calidad de la educación es indudablemente tema esencial y, precisamente este asunto va más allá de los puntajes en matemáticas, ciencias naturales y lenguaje, sin negar obviamente su importancia. Poco hablamos, por ejemplo, de que una educación de calidad requiere dar toda la importancia a la formación artística y a las humanidades.

Pensando en la convivencia ciudadana y la vida social, el arte –sea pintura, música, teatro, danza o literatura- suscita lenguajes que expresan temas y sentimientos que difícilmente se pueden verbalizar o no conviene hacerlo en ciertos contextos. La pintura permite verter el alma de manera que reconcilia, serena, y propicia la reconstrucción del ser. Guardadas las proporciones, es como el Guernica de Picasso considerada una de las mejores “narraciones” de las barbaridades de la guerra civil española. Los niños y los jóvenes siempre encuentran en sus dibujos formas de expresar sus talentos pero también maneras de manifestar conflictos internos o estados de ánimo. “La pintura es un poema sin palabras” (Horacio).

Siempre envidio cómo los niños y jóvenes de Japón, la República Checa y otros lugares son virtuosos del violín, la guitarra y más instrumentos porque sus escuelas dedican buena porción de la horas de clase a enseñar su ejecución, y a escuchar, interpretar y saborear la música, es decir, disfrutarla plenamente. Nuestra realidad educativa poco considera la formación artística; es asunto extracurricular para grupos selectos de estudiantes o de academias exclusivas para quienes pueden sufragar los costos.

El arte es el vehículo privilegiado de la belleza, la interioridad y la serenidad: detonador por excelencia de la inteligencia y de la expresión de los talentos personales. No habrá calidad educativa sin un fuerte componente artístico, ni un mejor tono social sin el cultivo integral del espíritu.

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