jueves 05 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Entre marchas y marchas, otra marcha

El machis-mo no es ni de derecha ni de izquierda, es de hombres – y mujeres – criados en cultura pa-triarcal, en so-ciedad de con-sumo y compe-titividad.
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En Colombia, desde el 21N se multiplican marchas de protesta masiva. Hombres y mujeres estudiantes, profesionales, trabajadores, desempleados, ambientalistas, políticos, amas de casa participan de multitudinarias manifestaciones. Lo mismo pasa en varios países de América Latina y Europa.

En este contexto efervescente, se organizaron marchas para el Día por la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres. En París, ese sábado 23 de noviembre se realizó, sin desmanes, con colores, música, pero también dolor, gritos y rabia, la marcha de “Nous toutes”. Miles de mujeres se reunieron y marcharon bajo el lema “Todas nosotras”, contra los feminicidios y demás violencias machistas que las agobian por el hecho de ser mujer.

Unidas más allá del color político y de piel, más allá de las diferencias de religión, nacionalidad y clase, revindicaron el derecho a vivir sin violencia, exigieron del presidente Macron medidas claras y con presupuesto, para luchar contra los feminicidios y hacer que las denuncias de las mujeres tengan respuestas prontas y eficientes.

En Bucaramanga, fue el lunes 25 de noviembre que las mujeres realizaron en paz su propia marcha por la eliminación de las violencias que se ejercen contra ellas de manera impune, poniendo en peligro su integridad y calidad de vida. Fue también una marcha colorida, alegre, con batucada y pancartas informativas y de protesta.

Entre tantas protestas, es valioso que las mujeres hagan oír sus voces aparte. Sus reivindicaciones específicas no deben diluirse entre las reivindicaciones generales porque se invisibilizan y pierden. Importante entender que las luchas y ganancias sociales no incluyen per sé las necesidades especiales de las mujeres. Las guerras de liberación y revoluciones no se caracterizaron por ser feministas y si las mujeres participaban de ellas, cuando la guerra terminaba, estas eran devueltas a sus labores domésticas y de crianza, mientras los varones reconstruían el país. El machismo no es ni de derecha ni de izquierda, es de hombres – y mujeres – criados en cultura patriarcal, en sociedad de consumo y competitividad.

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