jueves 17 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Hombres y mujeres migrantes

En Bucaramanga, la Fundación Mujer y Futuro, con el apoyo de OXFAM, desarrolla otra forma de asistencia humanitaria con mujeres caminantes migrantes desde Venezuela.
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No tienen nada y lo arriesgan todo, sus cuerpos y sus vidas. En todo tiempo ha habido migraciones; estos movimientos masivos de gentes que salen de sus tierras para dirigirse hacia otras generalmente desconocidas, en busca de un mejor futuro lejos de casa. Tiene su cuota de esperanza e ilusiones, sin que impida las decepciones al enfrentarse con discriminación y rechazo, y “pasar trabajo”. La mayoría de migrantes se va sin dejar atrás nada más que recuerdos, sin opción de regresar sin arriesgar su integridad física y mental.

Desde hace un par de años, Colombia es país receptor de numerosa población migrante desde Venezuela: familias venezolanas enteras y familias “retornadas”, que hace años también se fueron para el país vecino en busca de oportunidades. Cada movimiento migratorio comprende cantidad de personas que buscan en otro país lo que no encuentran en el suyo.

Estos éxodos masivos tienen su cuota de dolor y riesgos, variables según entorno, contexto geopolítico y género. Organismos humanitarios internacionales proponen respuestas; también nacen iniciativas de buena voluntad desde la sociedad civil. En el mundo entero se amontonan hombres, mujeres, jóvenes y niños/niñas en inmensos y deshumanizados campos de refugiados, en los que a duras penas se aseguran las necesidades básicas, del comer y dormir.

En Bucaramanga, la Fundación Mujer y Futuro, con el apoyo de OXFAM, desarrolla otra forma de asistencia humanitaria con mujeres caminantes migrantes desde Venezuela. Su Ruta de Protección a mujeres migrantes ha sido elegida, entre 19 experiencias de trabajo humanitario en el mundo, como la experiencia humanitaria con más potencial de innovación, aprendizaje e inclusión de la perspectiva de género. Toda vez que tiene en cuenta las dificultades específicas que agobian a mujeres y niñas en su proceso migratorio. La Ruta de Protección para mujeres caminantes venezolanas minimiza los riesgos vividos en su tránsito hacia su lugar de destino, tales como violencia sexual y física, trata de personas y explotación sexual. Porque, no es lo mismo ser una mujer caminante migrante que un hombre.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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