jueves 04 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Ni el Procurador

Ni el Procurador, quien debe 'velar por el cumplimiento de las funciones impuestas por la constitución y la ley a los servidores públicos', supuesto garante de la ética profesional de los funcionarios, tiene claras las fronteras entre la ética profesional y la moral personal, entre sus intereses personales y los de la ciudadanía, entre lo religioso que depende de las iglesias y lo público que depende, en Colombia, de la Constitución Nacional de un Estado laico. Si no lo entiende él (o no lo quiere aceptar), un adulto 'preparado' y de 'buenas costumbres' elegido para eso ¿cómo gente 'inculta' y llena de necesidades insatisfechas va a reconocer esta clase de límites?

¿Ética? ¿Coherencia y justicia? ¿Qué decir de una administración municipal (la nuestra de Bucaramanga, para más señas), que cambia de un día a otro y a su conveniencia el estrato de un barrio? Así, después de pagar durante más de veinte años impuesto predial y servicios de estrato tres, estos habitantes se despertaron reclasificados en estrato dos. Esto porque sus predios serán requeridos - para no decir decomisados – para el progreso de Bucaramanga e inmolados a la construcción del viaducto de la novena. ¿Cómo no sentirse engañados y atropellados por un Estado que tiene dos pesos y medidas según vende o compra? ¿Ética vs necesidad? ¿Compromiso electoral vs votos condicionados? Un taxista pirata de Girón se quejaba de la intervención policial represiva, más o menos en estos términos: ¿cómo es eso de que ahora nos quieren correr? Si hace años que estoy pirateando y el mismo alcalde cuando era candidato, nos prometió que nos iba a dejar trabajar y ayudar a 'regularizarnos' y ahora ¿de qué nos sirvió votar por él, si ni nos cumple? Creo que este pobre hombre, en medio de sus necesidades, se deja confundir por los politiqueros de turno y busca ahora por quién votar en las próximas elecciones.

¿Elecciones transparentes vs votos amarrados? ¿Está garantizada la transparencia electoral? Lo pobres también aprenden a no perder el voto: 'estoy en plena campaña… le estoy jugando a dos políticos a la vez: uno que me da 200.000 por el voto y otro que me da 50.000, uno tiene que ganar…'

¡Qué ejemplos para las nuevas generaciones! Desde los Padres de la Patria y los altos funcionarios hasta los pobres padres agobiados por las necesidades y obligaciones frente a un Estado que exige y quita y da limosnas condicionadas.

 

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