jueves 22 de abril de 2021 - 12:00 AM

¿“Nueva” realidad?

Por ahora, la nueva realidad se parece bastante a la de antes, la de siempre. Todavía estamos a tiempo de dejar de confundirnos con lo necesario y lo esencial, lo correcto o no.
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Un año largo después del inicio de la pandemia, una pregunta es ¿qué hay de esta nueva realidad anunciada o anhelada? El sueño del nuevo ser humano en el que haya aflorado todo lo “bueno” y desaparecido lo “malo” está lejos de realizarse. Simplemente, este “nuevo ser” parece seguir siendo lo que es; humano. El que en momentos de crisis saca, como se dice, lo mejor de sí, pero también lo peor. Este mundo más amable para toda su población no está ni a la vuelta. Las desigualdades e injusticias se hicieron más evidentes y profundas, las violencias contra las mujeres han aumentado, la pobreza también.

Se lograron varios tipos de vacunas en un tiempo récord. ¡Magnífico! De la distribución equitativa de estas, ¡ni soñar!

Se incentiva el consumo de productos locales, regionales y colombianos. ¡Perfecto! Arroz y maíz colombiano, pescado de nuestras tierras. Pero, que las mujeres entren en la canasta familiar masculina ¡No! Tarjeta roja para el alcalde de Yopal que pretende reactivar la economía de su municipio apoyando la explotación sexual de mujeres nacionales. Más que curso de economía, necesita cursos básicos y avanzados en derechos humanos de las mujeres y masculinidad y hombría, que no se manifiesta solo en los calzones.

Colombia es país laico desde hace treinta años. Guste o no. Entonces, ¿por qué los primeros viernes del mes se celebra una misa católica en la Gobernación? Sin hablar de la última con mariachis infiltrados y “hostia” tamaño familiar. Aunque muchos consideren que lo malo fue que se supo; no es así. Seguimos pueblerinos con dirigentes que se creen caciques, y se cierra una gobernación en día laboral porque su dueño cumple años, y se lo celebran adentro, de sorpresa ¡claro!

Por ahora, la nueva realidad se parece bastante a la de antes, la de siempre. Todavía estamos a tiempo de dejar de confundirnos con lo necesario y lo esencial, lo correcto o no. Dejar de aparentar que una reforma tributaria sea la panacea.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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