jueves 16 de enero de 2020 - 12:00 AM

Pantallas y desarrollo infantil

No se trata de ‘tecno fobia’ sino de acatar las advertencias de las neurociencias y la psicología evolutiva y poner límites: nada de pantalla por la mañanita, ni comiendo, ni justo antes de dormir
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Las pantallas de televisor, celular y tableta son objetos caseros o de trabajo omnipresentes en nuestras vidas; en edad cada vez más temprana, en algunos casos “desde siempre”. La generación actual es llamada “nativa numérica”. Por tanto, los efectos nocivos sobre infantes menores de tres años y las recomendaciones de no ponerlos en contacto con pantallas antes de esta edad son generalmente ignorados. Algunos neurólogos recomiendan severas restricciones hasta cumplir seis años de vida. Se debe recalcar que el televisor y las tabletas no lo son todo, y valorizar los juegos activos y las interacciones con personas reales.

Muchos padres/madres bien intencionados y ocupados, les entregan un celular a sus hijos/as o les prenden el televisor para distraerlos y tenerlos quietos: “así el bebé deja de llorar y se queda quietico mirando”, “repite todo en inglés, aprende mucho”, “así aprendió los números”, “es muy inteligente con la tablet, la sabe prender y encontrar los matachitos”. Pero, no cuentan el descontrol desesperado del chiquito/a cuando apagan estos equipos. Muchos adultos confían en que los programas educativos para niños suplan su propia falta. Ignoran que estos primeros aprendizajes sin interacción humana son aprendizajes por repetición para menores pasivos y con atención dispersa.

El cerebro de los bebés no está preparado al bombardeo numérico, está hecho para estructurarse a través de interacciones humanas. Los chiquitos necesitan experimentar en su entorno con sus cinco sentidos y aprenden a hablar interactuando con sus semejantes, no solo repitiendo sin respuestas. Las pantallas ofrecen un universo sensorial pobre, con bombardeo visual y auditivo.

No se trata de “tecno fobia” sino de acatar las advertencias de las neurociencias y la psicología evolutiva y poner límites: nada de pantalla por la mañanita, ni comiendo, ni justo antes de dormir, ni antes de los tres años (cinco para la OMS).

Limitar el tiempo con las pantallas. No hay inconveniente a no tener contacto temprano con lo numérico, solo ventajas para el desarrollo emocional y sicomotor de los bebés y chiquitos.

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