jueves 10 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Premio periodismo Silvia Galvis

Un día por fin, la conocí en vivo y en directo; nos encontramos y dimos un abrazo. Fue simple, fácil, interesante, alegre, como si nos conociéramos desde hace mucho.
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Treinta años, es el tiempo que llevo escribiendo esta columna quincenal. Tres décadas han pasado desde la llamada de Silvia Galvis invitándome y animándome a ser columnista del entonces Vanguardia Liberal y reforzar así la cuota femenina de la página editorial del periódico.

Es emocionante y satisfactorio recibir este año el premio al periodismo Silvia Galvis, modalidad Trayectoria, compartido con Jairo Puente, compañero columnista y de vida. Este reconocimiento me abrió por largos y emocionantes instantes el baúl de los recuerdos guardados.

El premio, la llegada a mi casa de la medalla conmemorativa con su rostro sonriente y la cercanía del aniversario de su fallecimiento me hicieron recordar a Silvia y volver a hojear “Silvia, recuerdos y suspiros”, libro que Lucía Donadío recopiló, editó y produjo “como una manera de honrar su memoria y de recordarla a través de la palabra”, invitando a personas que habían conocido mucho o poco a Silvia a escribir sobre ella “desde sus corazones y sus recuerdos”. El resultado es un sabroso libro que en cada página da a conocer y comparte algo de esta mujer que “pensaba con tanta claridad”, fuera de lo común, sencilla e inteligente, mordaz y valiente, entera y honesta que fue Silvia Galvis. Lectura obligada para las nuevas generaciones de periodistas, además de sus novelas históricas e investigaciones periodísticas y columnas.

Como lo dije en mi intervención de agradecimiento por el premio recibido, creo que pasaron años de amistad telefónica antes de que nos encontráramos cara a cara. Un día por fin, la conocí en vivo y en directo; nos encontramos y dimos un abrazo. Fue simple, fácil, interesante, alegre, como si nos conociéramos desde hace mucho. Y, como no me veía a menudo con Silvia Galvis, pero aun así nos sentíamos amigas, tengo el privilegio de poder recordar cada uno de nuestros encuentros o conferencias telefónicas. De alguna manera enriqueció mi vida con este compromiso quincenal con ustedes que me leen.

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