jueves 28 de enero de 2021 - 12:00 AM

Presencial o en alternancia con miedo, o virtual sin internet

Ha pasado casi un año desde la primera cuarentena, si la enseñanza ha de seguir a distancia es inadmisible que las respectivas administraciones locales no hayan resuelto el tema de la conectividad
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A pocos días de iniciar el nuevo año escolar, muchas familias no sabían todavía bajo qué modalidad se iba a retornar a clases. Descartada la modalidad presencial de tiempo completo “como antes”, sacrificada a la adaptación a la “nueva realidad” impuesta por la pandemia de COVID-19. Se ofrecen dos modalidades y tantas combinaciones se nos ocurran. Dilema sin resolver.

Todo virtual, remoto, a distancia, por internet, por celular, tablet; lo que sea. Solución: ¡quédense en casa, cuídense y estudien! No se entiende por qué municipios como Bucaramanga no aprovecharon el tiempo de receso para hacer inventario, sector por sector, familia por familia, de la capacidad de conexión internet. También se requería un diagnóstico vereda por vereda. ¿Cómo explicar a la comunidad de Campo Madrid, zona urbana de Bucaramanga, que no se haya restablecido el internet del que se disfrutó gratuitamente hasta las primeras semanas de 2020? El actual acalde había dejado entender que era cuestión de renovación de contratos... un año después el populoso sector sigue desconectado y las “clases por internet” están a punto de reiniciarse. De nada sirve tener un portátil, toca comprar recargas para el celular y compartirlo entre hermanos/as estudiantes. La educación sigue obligatoria y supuestamente gratuita, también lo debe ser el internet.

Por otra parte, colegios preparados para la alternancia se quedaron listos y debieron seguir con las video clases. No se autorizó ni siquiera el aforo aprobado o las familias no quisieron correr riesgos; tampoco el magisterio, que revela ser un gremio con regulares condiciones de salud.

Ha pasado casi un año desde la primera cuarentena, si la enseñanza ha de seguir a distancia es inadmisible que las respectivas administraciones locales no hayan resuelto el tema de la conectividad, al menos en la totalidad de las zonas urbanas del área metropolitana. Porque, ninguna pandemia exonera el Estado y los gobernantes de turno de su deber de asegurar de manera justa y equitativa la educación de la niñez y juventud colombiana.

Nota. Agradezco a los colegas columnistas que comparten recuerdos de y con el doctor Alejandro, permitiendo así conocerlo mejor.

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