jueves 26 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Traslado no es desalojo

En estos meses, varios proyectos habitacionales fueron entregados a familias afectadas  por el desplazamiento forzado (o sea, así a secas 'los desplazados') y a familias víctimas de la ola invernal (en algunos casos, también desplazadas).

En noviembre unas familias se pasaron de los asentamientos (o sea, tugurios, ranchos, cambuches) La Unión, Corrales y Bodegas a La Estación del Café Madrid y otras del Club Tiburones, a Villa San Ignacio. Desde finales de diciembre y todavía se está pasando gente del Club Chimitá  con las mismas ( ) indicadas, a casas de Villa San Ignacio.

Sin ser una 'criticona conforme con nada', sospecho que para 'esta pobre gente' no es el final de sus penas: para muchos el hacinamiento es el mismo, la falta de trabajo también y la pobreza no desaparece con el traslado, a veces se agudiza. Pronto llegan los recibos para pagar servicios (cualquier error los pone a precio de estratos 5 o 6, y ¡vaya el tiempo y el dinero para transporte que se van a gastar para hacer corregir la injusticia!). Todavía faltan útiles escolares (¿tan útiles y necesarios?) o uniformes para el colegio de los/as hijos/as. El traslado aumenta las deudas, empezando por el trasteo mismo. ¡Cuánta gente retrasa su mudanza hasta conseguir platica para moverse con sus chécheres!

Traslado no es desalojo. Cuando se trata de un desalojo de una invasión o de un terreno de alto riesgo o no apto para construcción (generalmente los tres a la vez), hay 'acompañamiento': está la Policía y a veces el ejército; la administración municipal hace presencia; cada cual trae su maquinaria para aplastar los ranchos, los fósforos para quemar los enseres, camiones para llevar la gente con sus trastos (o sin) y sus gritos y llantos a otra parte….

Pero nada de esto cuando se trata de mudanza, salvo para verificar que se haya cumplido con la obligación de tumbar el rancho para que nadie más venga a invadirlo o negociarlo; las autoridades no se hacen presentes. Mudarse no es fácil, toca conseguir la plata para el acarreo, la fuerza y las herramientas para desaparecer el rancho. Son gastos adicionales. Hay gente que retrasa su salida porque no tiene plata para transportar sus pocas cosas. Hay mujeres con hijos pequeños, hombres enfermos que no tienen fuerza para desbaratar sus ranchos. ¿Por qué las ayudas y la colaboración no se dan con la misma pericia y eficiencia que la represión y las sanciones?

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