jueves 17 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

'Un mándala para la memoria'

Las personas que visitaron  la obra colectiva 'relatos visuales de mujeres supervivientes de violencias que desean sanarse', expuesta durante los primeros días de septiembre  en el hall de la UIS-Bucarica, pudieron percibir de cerca el dolor, la rabia, el perdón y sus límites, y de nuevo la esperanza de 16 mujeres quienes participaron de un proyecto terapéutico de sanación. ' Mándala para la memoria es la recopilación de diarios visuales realizados individualmente a partir de una experiencia colectiva en la cual mujeres de la Ruta Pacífica se comprometieron con su deseo de sanar las heridas dejadas por las violencias de las que han sido objeto.'

En el transcurso de las sesiones terapéuticas, las mujeres heridas en sus cuerpos y emociones, con familias 'descompletadas' por acciones de grupos armados, 'reconocieron y comprendieron sus heridas a través de pequeños actos creativos, que materializados en el diario, les permitieron sanar a través de un arte y un arte del sanar.' Así 'pudieron acompañar reflexiones, recuerdos, pensamientos y sueños que las mantienen estancadas en el lugar de víctimas y los que les permiten tomar impulso para nuevos desarrollos vitales.'

En los 'límites de la cólera', una de ellas reconocía que cuando siente rabia -por lo que le pasó-, pega a sus hijos, pelea con sus vecinas y cualquiera la encuentra rabiosa. Es que, si no se realiza ningún proceso de comprensión, reconocimiento de las emociones, de las rabias, si no se despierta ninguna capacidad de perdón, las consecuencias de las violencias vividas por las mujeres y sus familias las afectan profundamente y en forma duradera.
El proceso de reconocimiento-curación-perdón no es solamente individual, es necesario que se dé a conocer, que se muestre para que otras personas sepan, entiendan y se emocionen frente a los relatos.

'Sanar es un impulso humano… que restablece los vínculos con la vida y el deseo propio. Al despertar la imagen sanadora cada mujer aprende desde sí misma qué hacer, decidir, abandonar, fortalecer, olvidar o recordar para que su alma pueda recuperarse y así fecundar su vida, nutrirla de manera amorosa aún después de haber sido tratada como un territorio de destrucción.' Es un proceso lento, doloroso, un camino recorrido por 16 mujeres, mientras miles de otras nunca podrán sanar, dejando así la suerte de Colombia en manos de guerreros, violadores y asesinos.

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