jueves 04 de junio de 2009 - 10:00 AM

Una ciudad con mucha capacidad de olvido y piqueta

Es así que el escritor-fotógrafo Carlos Arnulfo Arias presenta a Bucaramanga en la interesante y emocionante exposición fotográfica Frágiles memorias sobre una ciudad con mucha capacidad de olvido y piqueta: Bucaramanga, actualmente presentada en la Casa de la Cultura Custodio García Rovira.

A través de la muestra, se puede recorrer y recordar espacios, casonas, calles, almacenes y tiendas que ya no están. Fueron destruidos y remplazados para supuestamente dar paso al progreso de la ciudad y su modernización. No hay textos, guía, música o explicaciones. Cada visitante se encuentra a solas con una sensación de nostalgia; sonríe con los recuerdos evocados y tiene ganas de compartirlos con otros visitantes. Una interlocución espontánea se da, porque las fotos no son ni de la época de la Colonia ni de principio del siglo pasado; las fotos son 'de la época de uno' y evocadoras de recuerdos tanto para los sesentones o más que para los recién llegados al tercer piso.

Cada cual trata de reconocer los espacios y de recordar cómo eran. Hay críticas, hay admiración o resignación. Bucaramanga está cambiando. ¿Modernizada? ¿Desfigurada? ¿Acabada? ¿Atrasada? ¿Caótica? ¿Con qué nos quedaremos? ¿Una ciudad fea o linda? ¿De parques y jardines o de asfalto y basuras? ¿Planificada a largo plazo o al ritmo de los alcaldes de turno? ¿Pensada para la gente y la convivencia o para el lucro y los contratos?

Si el Patrimonio Cultural de una nación o ciudad está constituido también por inmuebles que 'poseen un especial interés histórico, estético, arquitectónico, urbano o arqueológico', nos estamos quedando sin Patrimonio Cultural. Quedan pocos edificios de los más o menos antiguos; la mayoría es remplazada por construcciones sin carácter, con poco valor arquitectónico, y – lo peor – su construcción no parece seguir ningún patrón cuerdo de planificación y diseño urbano. Poco a poco la gente vieja también desaparece y con ella la transmisión oral de los recuerdos e historias; la memoria urbana se confinará en museos para visitas escolares y aburridas tareas estudiantiles.

También existen esfuerzos para resaltar, de rescate de imagen y del 'buen vivir' de la ciudad. Está por ejemplo la iniciativa de conservación y puesta al servicio de la comunidad de la 'Casa Navas', transformada en la Casa del Libro Total, al pie de la Alcaldía, que ofrece una opción arquitectónica interesante de moderna preservación de lo antiguo con uso cultural.

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