domingo 10 de diciembre de 2023 - 12:09 AM

A diez velas...

Compartir

En el Día de las Velitas, enciendo una luz de esperanza con el ferviente deseo de que Colombia se transforme en un país mejor.

La segunda vela la ilumino en medio de la oscuridad que representa el desgobierno actual. Gustavo Petro y Francia Márquez, investidos con la responsabilidad de liderar, han decepcionado. En el resplandor de esta llama, exhorto a que rectifiquen su rumbo y abandonen prácticas populistas y corruptas. Que la luz de la verdad ilumine sus acciones y despierte un cambio auténtico.

La tercera vela, titilando con fuerza, es por los niños arrebatados de sus infancias. El llamado es claro: que regresen a casa, que la sociedad se movilice para protegerlos de la violencia y el reclutamiento. Que esta luz sea un faro de esperanza para quienes luchan por un futuro sin miedo ni traumas.

En la penumbra, enciendo la cuarta vela por los niños que enfrentan un infierno doméstico. La luz revela la necesidad de erradicar el maltrato, la violencia sexual y la explotación infantil. Que la sociedad se una para proteger a la infancia, asegurando que cada hogar sea un refugio de amor y seguridad.

La quinta vela ilumina la importancia de la paternidad responsable. Que todos los padres planeen con amor y dedicación la llegada de sus hijos. En esta luz, reconozco que ser buenos padres es la misión más trascendental, la semilla de un futuro promisorio.

La sexta vela brilla por la paz en Colombia. Que no haya más masacres, asesinatos ni reclutamiento. Que los líderes sociales encuentren protección y que cese la tortura. Que esta llama inspire a cada ciudadano a ser parte activa de la construcción de una nación pacífica y justa.

La séptima vela brilla por un salto monumental en la educación colombiana. Que esta luz guíe a los educadores y cuidadores hacia la formación de ciudadanos íntegros, cuya cualidad principal sea ser buenos seres humanos. Pidamos por una educación que priorice las competencias ciudadanas, destacando la importancia de la empatía, la tolerancia y el respeto mutuo. Que cada lección cultive la capacidad de comprender las realidades ajenas y contribuir positivamente a la sociedad. En un mundo inundado de superficialidad, likes y la búsqueda de riquezas, que la luz de esta vela refleje un llamado a la autenticidad. Que el propósito fundamental de cada persona sea convertirse en la mejor versión de sí misma. Que la educación, en su esencia, inspire a las generaciones futuras a medir su éxito no por la cantidad de seguidores o la cuenta bancaria, sino por la huella positiva que dejan en la vida de los demás.

La octava vela brilla con la intención de que cada hogar sea un santuario de amor, tolerancia y respeto. Que las mesas de comida se transformen en espacios de compartir sentimientos, risas y apoyo mutuo. Que la luz de estas velas llame al amor familiar en cada rincón del país.

La novena vela la enciendo por todas las personas que enfrentan problemas mentales, trastornos de personalidad, de alimentación y adicciones. Que con esta luz encuentren fuerza para avanzar y logren controlar sus enfermedades.

Por último, enciendo una vela por ustedes, queridos lectores, compañeros de este viaje. Que la luz de estas palabras los acompañe, inspire y les recuerde que juntos podemos construir un futuro mejor para todos. Un abrazo para todos.

Noticias relacionadas:

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whastapp acá.
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Lea también
Publicidad
Publicidad
Noticias del día
Publicidad
Tendencias
Publicidad
Publicidad