domingo 26 de junio de 2022 - 12:00 AM

¿Cambio Histórico?

Image
Columna de
Cristina Plazas

El día que ganó Gustavo Petro la presidencia, escribí un trino en donde expresaba: “Ganó la clase política corrupta que se ha robado el país. Esos que han sido señalados por la Fundación Paz y Reconciliación siempre caen parados. Perdimos la oportunidad de sacarlos para siempre.

Como ciudadana respeto los resultados y acá me quedo trabajando por los niños del país.”

Inmediatamente un gran amigo me escribió: “Bájale... Se acabó la campaña.” Por unas horas sentí que tenía razón y que debíamos dar un compás de espera para que el presidente electo nos demostrara que estábamos equivocados todos sus detractores. Pues bien, hoy me toca decirle a mi amigo que reitero cada palabra de ese trino, luego de conocer las primeras jugadas políticas del presidente electo, el nombramiento de Mauricio Lizcano y el aval para que Roy Barreras presida el Congreso.

Durante la contienda electoral vimos cómo los políticos señalados por corrupción y clientelismo se fueron adueñando de la campaña en cada una de las regiones del país; incluso muchos de los que el mismo Petro había acusado en debates públicos, como los condenados por la justicia, Ñoño y Musa; cuya participación fue evidenciada por el portal de la Silla Vacía.

Fueron un sinnúmero de personas las que votaron por el candidato de izquierda anhelando un futuro mejor, confiando en que seríamos gobernados por una nueva fuerza política, donde los corruptos no iban a tener cabida. Durante años, la izquierda denunció los tarros de mermelada que los gobiernos de “derecha” entregaban por doquier. Su anhelo era llegar al poder para supuestamente cambiar esas costumbres políticas nefastas que tanta pobreza le ha dejado en el país. Me acuerdo de varias discusiones con mis amigos petristas, en las que me decían que la única forma de ganar era movilizando las maquinarias pero que una vez llegaran a la presidencia, les iban a dar la espalda a esos políticos. ¡Qué ilusos! Cuando el gobernante llega empeñado, empeñado está; y esto se ratifica escuchando a muchos de los que en el pasado proclamaban que no todo vale, justificando las actuaciones y disfrazando la palabra mermelada con gobernabilidad.

Lo peor es que no solo los bandidos que acompañaron la campaña de Petro serán invitados a la fiesta; el propio Roy ya entabló conversaciones con los otros partidos para que hagan parte de la coalición mayoritaria. Basta ver a César Gaviria, luego de ser señalado por la vicepresidenta como el responsable de la crisis, la hambruna y la corrupción del país, arrodillado al nuevo gobierno. Los partidos políticos, como lo he dicho en varias columnas, no son nada distinto a unas organizaciones criminales que buscan burocracia y contratos. Bien lo dijo Juan Carlos Flórez: “La historia nos enseña que la casta política que pierde elecciones, luego gana el poder a través de las tales negociaciones políticas. Y así es como un sistema corrupto se reproduce para desgracia de Colombia una y otra vez. He ahí el peligro.”

Estoy convencida de que la única forma de sacar a Colombia de la crisis actual es combatiendo la corrupción de tajo y esto solo lo lograremos en el momento que exista la voluntad política para romper ese círculo vicioso al que estamos condenados. El gobernante de turno siempre tendrá una excusa para seguir siendo parte de ese sistema que tiene a tantos colombianos en la pobreza extrema.

En este gobierno desafortunadamente tampoco fue... Estamos sentenciados a seguir trabajando para los bolsillos de los corruptos.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad