domingo 22 de mayo de 2022 - 12:00 AM

¡Con la salud no se juega!

En tres décadas, además, la tasa de mortalidad infantil se ha reducido a la mitad: en 1993 era de 33,8 la tasa de niños fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos. En 2019, esa misma cifra se redujo a 17,3 fallecidos. Esos números, sin duda, son logros de nuestro sistema de salud.
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Columna de
Cristina Plazas

Es difícil hacer campaña política sin acudir a la palabra “cambio” en cada renglón. La vieja fórmula de prometer un futuro que no se parezca en nada al presente tiene ‘rating’ y da votos, aunque, como lo hemos visto recientemente, también desilusiones.

Por eso, a días de que se abran las urnas para elegir al nuevo presidente de Colombia, hay que cuidarse tanto como se pueda de la manipulación electoral. La propuesta de acabar de un tajo con el sistema de salud que el país ha construido por más de 30 años, como se está poniendo sobre la mesa, es una propuesta facilista y populista.

No hay duda de que hay EPS, IPS y otros actores del sistema que ciertamente no están haciendo bien las cosas. El triste caso de un niño con problemas mentales, que debió pasar toda una noche sentado en una silla en el Hospital Simón Bolívar esperando atención, es solo una de las denuncias que me llegan y que estremecen el alma. Las demoras, las largas filas, la falta de acceso a la información o las famosas autorizaciones son problemas a los que hay que hacerle frente y que hablan de un sistema que tiene mucho por mejorar.

Sin embargo, no se puede dejar de lado ciertos datos que orientan e impiden perderse en medio de las emociones. Uno de ellos es la expectativa de vida en Colombia. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 1993, año en el que se puso a andar el sistema de aseguramiento vigente hoy en el país, los colombianos vivían en promedio una década menos. Es decir, las personas tenían una esperanza de vida de 63,3 años, hoy ya es de 73,6 años.

En tres décadas, además, la tasa de mortalidad infantil se ha reducido a la mitad: en 1993 era de 33,8 la tasa de niños fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos. En 2019, esa misma cifra se redujo a 17,3 fallecidos. Esos números, sin duda, son logros de nuestro sistema de salud.

El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) también le da un espaldarazo a la salud en Colombia. Según ese centro de investigación, con sede en la Universidad de Washington, los colombianos son hoy más saludables. Desde inicios de la década de los 90, la carga de enfermedad — un indicativo del número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura— pasó de 33.000 años por cada 100.000 habitantes en 1991, a casi 25.000 en 2019.

Esas cifras, recogidas por Juan Carlos Álvarez Ruiz, vicepresidente global de Estrategia y Negocios de Salud en Osigu, una plataforma de encuentro del sector salud, plantean un panorama del que no se habla mucho y que, al enfrentarse a las urnas este 29 de mayo, debería estar presente en la mente junto con la pregunta de si es mejor acabar con lo que definitivamente funciona o, en su lugar, seguir mejorándolo. Ojo, con la salud no se juega.

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