domingo 23 de enero de 2022 - 12:00 AM

Nadie por encima de la ley

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Columna de
Cristina Plazas

Australia le dio una lección al mundo con la decisión de revocar la visa al tenista serbio Novac Djokovic. Bien lo dijo Scott Morrison, primer ministro de ese país: “La visa del Sr. Djokovic ha sido cancelada. Las reglas son las reglas, especialmente cuando se trata de nuestras fronteras. Nadie está por encima de estas reglas”. Las instituciones estatales deben velar por los intereses de las personas por encima de todo y para ello tienen que generar mecanismos que promuevan y mantengan la premisa importantísima de proteger ante todo al ser humano y su entorno. Cuánta falta hace en Colombia actuar frente a estas situaciones con determinación. Hemos visto una y otra vez como muchos, en especial los funcionarios públicos, excusados en la libre expresión, anteponiendo intereses personales o políticos, defraudan los principios fundamentales del bienestar de los ciudadanos y valores como la honestidad y el respeto. Desafortunadamente, pasar por encima del otro sin sonrojarse, se ha convertido en una constante. Preocupa sobremanera que quienes ocupan los cargos más importantes son los que estén normalizando estos comportamientos, cuando deberían ser los llamados a dar ejemplo al pueblo. La alcaldesa Claudia López, sin vergüenza alguna, trina como si fuera una activista más de la campaña de la coalición de la esperanza; participando en política, violando la ley. El candidato Gustavo Petro viola las normas electorales sin que ninguna autoridad lo frene, al mismo tiempo que infringe todas las normas de bioseguridad. El alcalde de Cali, bailando en la feria sin tapabocas en el peor momento de la pandemia, dando ejemplo nefasto a los ciudadanos. El senador Gustavo Bolívar financiando a un grupo que tiene la seguridad ciudadana en jaque. El director del Departamento Administrativo de la Presidencia Víctor Muñoz anunciando de manera descarada investigaciones exhaustivas frente al caso de Andrés Mayorquín, cuando él mismo contrató a la señora Váquiro en el DAPRE, violando el régimen de inhabilidades. Los presidentes de los partidos políticos avalando a cuanto corrupto conocen con tal de ganar las elecciones. Cada vez vemos un mayor porcentaje de servidores públicos infringiendo las normas que regulan su actividad, sin responsabilizarse, burlando con descaro las reglas, cuando a la hora de los discursos todos son dueños de la moral y de la rectitud. El gran problema es que a ninguno le pasa nada. Y en algunos casos, cuando por fin hay sanción, se victimizan y salen fortalecidos luego de acudir a instancias internacionales desinstitucionalizando al país. No olvidemos que la impunidad representa un fenómeno que multiplica y retroalimenta las consecuencias de otros problemas sociales como la inseguridad, la violencia o la corrupción. Ojalá aprendamos del gobierno australiano y que se entienda de una vez por todas que ni el mejor tenista en el ranking mundial, ni los presidentes, ni los alcaldes, ni los candidatos, ni lo que gritan “usted no sabe quién soy yo” están por encima de la ley.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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