domingo 02 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

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Columna de
Cristina Plazas

La Defensoría del Pueblo es la entidad del Estado encargada de promover, defender y divulgar los derechos humanos, fomentando la observancia del derecho internacional humanitario.

Esta entidad se ha convertido en la única mano amiga que encuentra el ciudadano cuando se le vulneran sus derechos.

Pronto será elegido el sucesor del Defensor Carlos Alfonso Negret quien será recordado por una gestión silenciosa pero eficiente al servicio de los más vulnerables, dejando su escritorio en Bogotá para sumergirse en la Colombia profunda olvidada por el Estado. Hace poco conversé con él y sus palabras me cautivaron. De las historias que vivió como defensor, una de ellas me impactó, comparto su relato:

“En marzo de 2018 fui a Jagual y Marcial, comunidades del Río Truandó afectadas por la confrontación sin cuartel entre ELN y AGC. Nos tomó casi 11 horas llegar en panga por el pésimo estado del río; realidad de todos los días de estas comunidades indígenas. Allá conocí al profesor Aquileito Mecheche y a una comunidad con miedo que resistía. Una visita, donde escuché tragedias humanas que no pueden repetirse. Un padre a quien le habían reclutado a su hija de 14 años. Imaginé en ese momento a mi hijo José Vicente con un arma terciada. Lloré con él. Casi un año después, pese a las alertas tempranas emitidas por la entidad, el profesor Mecheche fue asesinado, pero en medio de la dolorosa noticia recibí una muy buena: el rescate de la hija del padre con quien lloré.”

Considerando la trascendencia de esta entidad, la persona elegida para sucederlo debería reunir las mejores cualidades y condiciones; desafortunadamente se rumora que la terna que presentará el presidente dejará mucho qué desear. Fuentes me cuentan que el candidato del gobierno es el polémico Carlos Camargo Assis, presidente de la Federación de Departamentos, avalado por el Partido Conservador.

El país recuerda los numerosos escándalos en su actual cargo que conllevaron a que retirara su candidatura a la Registraduría en la última elección. Fue señalado de haber contratado a personas cercanas a los altos tribunales encargados de escoger el cargo de registrador; de haber realizado compras personales con la tarjeta corporativa; y de efectuar viajes supuestamente institucionales con tinte vacacional. Adicionalmente, una vez declinó su aspiración para no quedarse sin puesto, cambió los estatutos de la federación para continuar como director dos años más, sin contar con la aprobación de los nuevos gobernadores.

Son varios los nombres en el sonajero; ninguno cuentan con la experiencia o la idoneidad necesaria para este cargo. Esperemos que el Presidente Duque no actúe como los políticos clientelistas a los que tanto criticó. Su decisión impactará la vida de millones de colombianos que viven en medio de la hambruna, el miedo y la injusticia social.

Señor Presidente: confiamos en que no le dé una bofetada a tantas víctimas indefensas que sufren a diario en este país.

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