sábado 11 de junio de 2022 - 12:00 AM

Aquí estamos, querido Gustavo

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Columna de
Diva Criado

Hay gentes a las que el solo hecho de respirar parece dar alegría”. W.M.

Conocí a Gustavo Isaac Pinzón González, a mediados del 2016, aunque ya lo conocía de autos. “Gustavito” como le dicen cariñosamente, es un viejo amigo de la familia. En aquella ocasión nos invitó a almorzar a su casa.

Durante la comida, la charla fluía de tal manera que las anécdotas que refería y el entusiasmo que imprimía en ellas, acompañadas con dichos de la jerga popular santandereana, dotaban el episodio más trivial, en verdaderas historias llenas de humor.

Así, la tarde transcurrió plagada de relatos, situaciones y vivencias personales. Habló de esa condenada que lo dejó; de su variada y extensa vida pública. De sus épocas de estudiante de derecho en la Universidad Nacional o de Juez en Barbosa, Barrancabermeja o Bucaramanga.

Este hombre, amigo de sus amigos, que también tuvo prole y más cartones que un “tugurio”, es filósofo, abogado, poeta y escritor, miembro de la Academia de Historia de Santander y catedrático de varias universidades. Habla con nostalgia de sus más de 50 años de docencia, también fue profesor en una escuela rural.

El mundo de la música, es una de las cosas que más lo entusiasma, toca el tiple y el cuatro. Aunque sus problemas de salud le impiden tocar con la agilidad de antaño, sigue entonando sus canciones favoritas con la alegría y el entusiasmo de siempre. Se auto define como músico inconcluso, filósofo confuso y poeta iluso.

Gustavito, es una de esos personajes que hacen mejor el mundo. Uno de las mejores personas que he conocido. Su increíble vitalidad y templanza resultan conmovedoras. Si bien, su cuerpo no responde como él quisiera, su mente brillante y su alegría chispeante, hacen de él, un joven de 84 años. Como diría William Morris: “Hay gentes a las que el solo hecho de respirar parece dar alegría”.

No tengo claro cuándo se hizo masón, tampoco si su ingreso se debió a inquietudes espirituales. Lo que sí sé, es que, inició su camino por el trazado de la utopía masónica hace unos cuantos años. De hecho, hace unos días, la Respetable Logia Estrella de Oriente No. 8, le rindió un merecido homenaje por su trayectoria, distinguiéndolo como: “Hombre ilustre en el grado de librepensador, reconociéndolo como labriego de la Acacia”. Que entiendo, representa la vida del individuo “In crescendo”.

Esta columna es un homenaje a su vida y obra y, a la de muchas personas mayores olvidadas que como él, han tenido un papel fundamental en el desarrollo de nuestro país y de nuestras vidas. Es una obligación moral enaltecerlos. Y como en el poema de Ana María Rabatté: “...al amigo cerca o lejos en vida, hermano, en vida”.

¡Aquí estamos, amigo Gustavo!

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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