sábado 17 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Brexit y Fish and chips

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Columna de
Diva Criado

Algunos se preguntarán que tiene que ver el Brexit con el Fish and Chips (pescado frito con papas), uno de los platos emblemáticos de los británicos. Es tan popular en los círculos londinenses, que el novelista británico Charles Dickens, lo mencionó en dos de sus novelas, Oliver Twist (1838) e Historia de dos ciudades (1859).

Mientras Europa endurece las restricciones ante el crecimiento acelerado del rebrote del coronavirus, en Bruselas una de las discusiones de la Cumbre Europea, que se llevó a cabo esta semana, fue el Brexit y la futura relación con la Unión.

Tres asuntos los separan y me atrevería a decir, que son hueso duro de roer. Primero la pesca, el mayor dolor de cabeza; segundo, el level playing field -reglas de juego- que, para la UE, significa que la política fiscal o ayudas de estado de Reino Unido, no facilite una entrada desleal en el mercado europeo; tercero, gobernanza, básicamente un método específico que resuelva de manera ágil, posibles conflictos futuros entre las partes.

Es indudable que en la ambiciosa agenda, Londres y Bruselas, identifican como fundamentales los derechos de pesca en las negociaciones para las dos partes, pero ninguno quiere ceder. De hecho, el presidente francés Emmanuel Macron, uno de los ocho países más afectados indicó en la Cumbre: “En ningún caso nuestros pescadores serán los sacrificados en este Brexit”.

Por su parte, Michel Barnier, negociador de la UE para el Brexit, criticó la falta de “compromiso” británica, porque solo aborda cuestiones selectivas y rechaza pedir una prórroga, ralentizando las negociaciones en áreas importantes. Indicó que la UE, no estará de acuerdo, en ninguna relación económica, que no incluya soluciones para la pesca equilibradas, sostenibles y a largo plazo, que sea una competencia justa entre vecinos.

Al ser una isla, la histórica conexión con el mar de Inglaterra, permitieron su crecimiento y expansión comercial con todo el mundo. Según entendidos, la industria pesquera hoy, no es ni la sombra de lo que fue, responsabilizan del colapso y la pobreza de las comunidades costeras a la Política Pesquera Común de la UE, que establece la clase, número de peces que pueden pescarse, tamaño, la malla que debe usarse y los métodos de pesca en el Canal de la Mancha. Los pescadores británicos denuncian el impacto negativo que tienen esas medidas, que consideran desproporcionadas.

Cuando el Brexit se puso en marcha, tanto el bloque de países de la UE como Reino Unido, acordaron que habría un período de transición de 11 meses para negociar la forma en la que se desenvolverían las relaciones comerciales entre ambos. Acordaron que, sí en ese plazo no lograban un pacto, los británicos se retirarían sin acuerdo.

Si bien, la fecha límite vence el 31 de diciembre de 2020, tiempo que los expertos vaticinan de “imposible”, Boris Johnson afirmó en septiembre que de no superarse los obstáculos el 15 de octubre, ambos deberían aceptarlo y seguir adelante. Al cierre de esta columna, vencidos los plazos, la sombra del no acuerdo persigue las negociaciones, aumentado por el positivo de COVID-19 de varios miembros de la cumbre.

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