sábado 22 de enero de 2022 - 12:00 AM

Corazón de cerdo, opción o creencia

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Columna de
Diva Criado

La primera persona en recibir un corazón de cerdo modificado genéticamente, es el estadounidense David Bennett. Sin duda, un avance científico que ha dado la vuelta al mundo. Pero muchas preguntas cuestionan el rumbo de la ciencia. Creencias filosóficas, biológicas o incluso morales y éticas.

La falta de órganos a nivel mundial es una realidad, hay pocos donantes y muchas personas requiriéndolos. Bennett de 57, según los médicos, estaba muy enfermo para recibir un corazón humano y aceptó someterse a una cirugía experimental.

“Esta fue una cirugía revolucionaria y nos acerca un paso más a la solución por la escasez de órganos. No hay suficientes corazones humanos de donadores disponibles para cumplir con la larga lista de receptores potenciales”, dijo el cirujano Bartley P Griffith, quien realizó la operación.

A través de los tiempos como tantas otras revoluciones, el trasplante del corazón de un cerdo en cuerpo humano está lleno de espinosas disyuntivas.

La operación de Bennett, reavivó el debate sobre el maltrato animal. La PETA (Sigla en inglés) Personas por el Trato Ético de los Animales, condenó el trasplante. Alegan que modificar los genes de animales para hacerlos parecidos a los humanos, está mal. Los científicos alteraron 10 genes del cerdo, cuyo corazón usó para el trasplante. “Los animales no son almacenes de herramientas para asaltar, son seres complejos e inteligentes”, dijo PETA.

Desde hace años, científicos, filósofos y teólogos, discuten el trasfondo ético de los trasplantes procedentes de animales, su significado terapéutico y las repercusiones antropológicas y éticas. La conclusión, desde el punto de vista ético, es que, los trasplantes de órganos y tejidos de animales pueden ser considerados como una “solución puente”, capaces de salvar la vida de un paciente en riesgo inminente de muerte.

Pero qué pasa cuando ese receptor es un exconvicto. Hace algunos días, The Washington Post, entrevistó a Leslie Shumaker, quién no está muy contenta con la oportunidad que le dieron al “héroe” del trasplante. Su hermano Ed, fue apuñalado por Bennett y quedó paralítico en un ataque en un bar de Maryland en 1988, por supuestamente coquetear con su esposa. Fue declarado culpable y sentenciado a 10 años de prisión. Ed, según su hermana no tuvo otra oportunidad. Estuvo en silla de ruedas durante dos décadas antes de morir de un derrame cerebral en 2005. Mientras tanto, la familia sufrió las consecuencias económicas y psicológicas junto a él.

A la pregunta, por qué el implante a Bennett y no a otros igualmente necesitados/as. El Centro Médico dijo que “brinda atención vital a cada paciente que entra por sus puertas en función de sus necesidades médicas, no de sus antecedentes o circunstancias de vida”. David Bennett Jr. Hijo, dijo que su padre nunca habló de su pasado y lo elogió por correr un riesgo que podría beneficiar a la ciencia médica.

El tema está servido, La ciencia ha dado una alternativa que salvará vidas. En el futuro, si Bennett se salva, muchas personas podrán beneficiarse, otras, seguramente lo rechazarán.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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