sábado 15 de enero de 2022 - 12:00 AM

De lo que una se entera...

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Columna de
Diva Criado

De los sucesos ocurridos en los últimos días del 2021 y primeros del 22, nadie, en ningún lugar, podrá quejarse de aburrimiento. Sobre todo, porque los acontecimientos ocurren con tal celeridad que cuesta trabajo digerir. Al margen de la variante ómicron que ya es suficiente motivo, dos hombres están en la mira, el príncipe Andrés y Boris Johnson.

El primero, acusado de abuso sexual en el caso Epstein, representa uno de los problemas graves enfrentados actualmente por la familia real británica; el segundo, nos vamos enterando, que mientras la sociedad soportaba duras restricciones por confinamiento, el primer ministro, infringía las reglas impuestas, festejando con los empleados de Downing Street.

Una cosa sí fue de público conocimiento. La hospitalización grave por covid de Boris Johnson, en abril del 2020. En aquella oportunidad, La reina, salió al paso enviando un mensaje tranquilizador por televisión: “Cuando esto amaine, nos volveremos a reunir”, decía. Había miles de infectados y otro tanto de muertos.

Hay que decirlo, sus palabras fueron reconfortantes durante los inquietantes días que siguieron. A lo largo de la historia, en sucesos convulsos, la monarquía ha actuado como una fuerza estabilizadora. Ahora, gracias a las acusaciones que enfrentan el príncipe Andrés y Boris Johnson, esa, no parece una opción.

Esta semana, el Primer Ministro, admitió ante el Parlamento, haber asistido a una fiesta después de recuperarse de covid; también en los días previos al funeral del príncipe de Edimburgo y en otras tantas. El escándalo aumenta en la medida que se van conociendo detalles; tanto que muchos parlamentarios piden su renuncia, incluso, miembros de su partido condicionan sus días en el poder.

Al tiempo que un juez federal de Manhattan rechazó la petición formulada por los abogados del príncipe Andrés para desestimar la demanda por abuso sexual en su contra, a la reina no le tiembla el pulso a sus 95 años.

Esta semana, un tajante comunicado oficial de la Casa Real confirmó que Isabel II, retiró todos los títulos a su hijo, ya no es “Alteza Real”. El comunicado llegó, un día después de que un puñado de veteranos del ejército británico, enviarán una carta abierta a la soberana, molestos por las acusaciones de abusos sexuales de Andrés.

Alastair Campbell, exdirector de comunicaciones de Tony Blair, Tuiteaba: “Boris Johnson y el príncipe Andrés. Qué imagen recibe el mundo de la Gran Bretaña Global”.

Guardadas las proporciones, la frase de Cayo Julio César, sigue tan vigente como entonces. Se refiere a la importancia que tenía en la sociedad romana la mujer del César. Históricamente, Julio César se divorció de Pompeya Sila, al poco tiempo de ser ungido emperador, porque ella asistió a una orgía sexual permitida a las mujeres aristócratas romanas. Anunciado el divorcio, las matronas del patriarcado romano, le pidieron que lo reconsiderara, ya que su esposa Pompeya, había asistido solo como espectadora. Julio César contestó: “La mujer del César no solo debe ser honrada sino parecerlo”. ¡Ahí les dejo!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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