sábado 07 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

De marchas y cacerolas II

A pesar del descontento generado en algunos sectores... lo cierto es que la nueva Ley era más que necesaria.
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Columna de
Diva Criado

Retomando la columna anterior, que por razones de espacio se dividió en dos, es importante anotar que desde que se inició el paro nacional el pasado veintiuno de noviembre, las redes sociales han abanderado las comunicaciones entre familias, amigos y comunidades, con información cierta, pero también con noticias falsas

Entre marchas y cacerolas, la sinfonía de las protestas que se prolongan en el tiempo siguen en las calles. Este miércoles, en medio de las conversaciones con Duque, los sindicatos convocaban a una nueva protesta como homenaje a Dilan Cruz, quien tras su muerte, se ha convertido en un símbolo

Después de la aprobación de la reforma tributaria y a pesar del descontento generado en algunos sectores de la opinión pública, aunque se diga que la lógica fiscal que orienta la reforma, va en contravía de muchas de las peticiones de los manifestantes, lo cierto es que la nueva Ley era más que necesaria, no solo porque se discutió y aprobó ampliamente el año pasado en el Congreso y los vicios de procedimiento que objetó la Corte Constitucional eran subsanables, sino porque las protestas, aunque sean válidas, no pueden impedir que las acciones del Estado sigan su curso

Si bien en la Ley hay aspectos revisables, en sí misma, es una norma fundamental, que aunque no es suficiente, tiene paliativos que responden a reclamos populares, como la reducción de los aportes a salud de las pensiones con salario mínimo, días sin IVA, devolución del IVA a estratos bajos y exención de la renta para empleos juveniles

En una charla informal sobre la Ley de Financiamiento con un asesor del Banco Mundial, en la que destaco lo que considero elementos esenciales y que quiero compartir con ustedes, dijo que la consecuencia de la caída de la Ley por vicios de procedimiento y, una nueva a partir del 1 de enero, hubiese tenido dos efectos negativos para la economía nacional: 1)La desfinanciación inmediata de los ingresos del Estado; y 2) Tal vez el más importante, pero menos evidente, que los calificadores de riesgo pueden percibir esta situación de manera negativa, disminuyendo la calificación de la deuda del país, al punto de poner en riesgo el grado de inversión, encareciendo la deuda externa, limitando sus frentes y haciendo inviables los proyectos de infraestructura, revirtiéndose en recortes del gasto público y, por ende, desfinanciando proyectos de inversión social

En este orden de ideas, creo que era peor el remedio que la enfermedad, esperemos que la nueva Ley revierta en beneficio de todos, con una tributación moderna, equitativa y eficaz, capaz de controlar la evasión, que acabe con la feria de privilegios tributarios, con un gasto publico eficiente, menos corrupto, capaz de exigirle al gobierno, al Congreso y a los partidos una mayor seriedad

¡Ahí les dejo!

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