sábado 23 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Dos pandemias

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Columna de
Diva Criado

Cada día nos bombardean con historias engañosas. Las “fake news” circulan en línea multiplicándose durante la pandemia, algunas han pasado a ser de un anacronismo más bien kitsch y otras, dan ideas sobre quién puede estar detrás de la información errónea. Pero ¿Qué las motiva, risas, poder, clics o respuestas?

Puedo estar equivocada, pero cuanto más resabiada es la gente, más inerme está ante las noticias falsas. La inquietante avalancha de desinformación viral, pretende eliminar diferencias entre opinión y academia, ciencia e ignorancia, entre lo contrastado y lo especulativo. A partir de ahí, una vez suplantado el papel de la información rigurosa, cualquier cosa puede suceder

En vista de ello, autoridades de la salud y plataformas digitales, hacen frente a dos pandemias, el COVID-19 y las fake news. Da igual, si se eleva a la categoría de entrada o post, lo importante es que, en la práctica, las referencias disponibles se echan en el mismo saco. ¿Qué ganan? El número de veces que se comparte en la red y el grado de percepción alcanzado.

No es por casualidad, que la OMS promueve una campaña global alertando del peligro de la información falsa sobre el COVID-19. Este jueves, el tema también fue abordado por Antonio Guterres, secretario de Naciones Unidas, con una iniciativa mundial para combatir las “fake news”. Recordó que, en muchos países la desinformación que surge en los canales digitales impide la respuesta de salud pública y provoca conmoción, porque se disemina en línea, en aplicaciones de mensajes y de persona a persona. Sus creadores utilizan métodos eficientes de producción y distribución.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, defendió su nivel de control personal sobre las plataformas de los medios más poderosas del mundo (Facebook, WhatsApp e Instagram), en una entrevista que concedió a la BBC esta semana, explicó que eliminará cualquier contenido que resulte en un “daño físico inmediato e inminente” para los usuarios, “no queremos que la información errónea sea el contenido que se vuelva viral”. Contó, entre otras, que habían eliminado, la afirmación de Jair Bolsonaro, indicando que los científicos habían “comprobado” que había una cura para el coronavirus. Imagino que se refería al uso de la hidroxicloriquina, un derivado de la cloroquina, que el presidente brasileño en un acto de irresponsabilidad, recomienda a sus ciudadanos; habló del escándalo político en el que decenas de millones de datos de sus usuarios terminaron en manos de grupos de interés político (campaña de Trump 2016), incluido Cambridge Analytica.

Las “fake news”, dejarán de difundirse, cuando se logren acciones por parte de los responsables políticos en el terreno educativo y en la regulación de la distribución de la información. Pero es el conjunto de la sociedad (los internautas), quienes tendremos que aprender a diferenciar las noticias falsas de las que no lo son. Las redes sociales tendrán que asumir su cuota de responsabilidad en esta difusión y los medios que pretenden ser serios la suya, para que recuperen estándares de solvencia y credibilidad.

¡Ahí les dejo!

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