sábado 25 de enero de 2020 - 12:00 AM

El precio de la maternidad

Las empresas siguen considerando ‘más cara’ la contratación de una mujer que la de un hombre
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Columna de
Diva Criado

El precio que las mujeres pagan por la maternidad es un tema del que poco se habla. Se da por sentado que el embarazo, la maternidad y los cuidados familiares, son asuntos de mujeres, derivando a menudo en una intolerable discriminación directa o indirecta con repercusiones laborales que permanecen en el tiempo

La historia del trabajo femenino no es solo económica y social, también es cultural e ideológica. A pesar de los avances legislativos, las brechas salariales entre hombres y mujeres persisten en todos los países y su marcha lenta y llena de obstáculos

El precio es alto, tanto si la maternidad se adelanta antes de los 30, como se evidencia en países subdesarrollados, como si se retrasa después de los 35, como sucede en Europa.

Este ambivalente proceso soporta, si es antes de los 30, las consecuencias de una organización social cuyo punto de vista androcéntrico impide conciliar la vida laboral con la vida privada, provocando que las madres trabajadoras acepten empleos en jornadas reducidas, bajos ingresos, informales e inestables y consecuencialmente pérdidas sociales retributivas, estancamiento profesional, desventajas formativas, en el mejor de los casos; en el peor, abandonan el mercado laboral. Resultado, más pobreza y a largo plazo paupérrimas pensiones. Si por el contrario deciden apostar por un trabajo y posponer la maternidad, tendrán en su haber otros impedimentos, está vez, de tipo biológico y físico, pues la tasa de fecundidad disminuye con la edad

Así pues, por ser madres las mujeres ven paralizada su promoción laboral o penalizada su carrera profesional. Es una realidad que los permisos obligatorios otorgados por ley, desincentivan su contratación. Las empresas siguen considerando ‘más cara’ la contratación de una mujer que la de un hombre.

Da buena cuenta el informe presentado a finales de noviembre por la OCDE Publishing, Paris. Estudios Económicos, Colombia 2019. Destaca que “la maternidad suele implicar efectos negativos sobre la participación en la fuerza laboral, el salario y la promoción profesional, lo que refleja la desproporcionada responsabilidad de las mujeres en las tareas de cuidados no remuneradas (...) la educación inicial de la primera infancia sigue estando poco desarrollada y hay dificultades para articular la provisión y los recursos. La participación de las mujeres en el mercado laboral o en empleos de buena calidad se ve afectada por obstáculos al empleo relacionados con el cuidado de los hijos”

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