sábado 27 de junio de 2020 - 12:00 AM

Héroes vestidos de blanco

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Columna de
Diva Criado

En aquellos días aciagos, cuando miles de pacientes estaban en cuidados intensivos, el conteo de los muertos por el coronavirus y el ruido de las ambulancias, nos quitaban el aliento. En muchos países de Europa, los servicios de salud abarrotados no daban abasto, sin embargo, los profesionales de la salud, daban ejemplo de integridad profesional y mostraban una imagen de ser, sin querer, verdaderos héroes y heroínas, de una guerra sin cuartel.

Estas mujeres y hombres, nunca han estado más a prueba, han intervenido y siguen interviniendo, con mayor o menor visibilidad, realizando una labor armoniosa, como si fueran un conjunto de piezas unidas, que consigue dar soporte de forma abnegada en beneficio de una causa noble. También hemos aprendido, el gran abismo de la fragilidad humana, a pesar de los avances científicos y tecnológicos.

Dos temas latentes son de creciente preocupación alrededor del mundo. Uno, el aumento de contagios del personal sanitario. Sin fácil acceso a pruebas de diagnóstico, es difícil saber, quienes pueden estar infectados y quiénes no; y dos, la discriminación de la que son víctimas. Las agresiones físicas y personales, por parte de pacientes de COVID-19 y su familia y hasta de vecinos, por temor al contagio. Colombia no es la excepción, a principios de junio, un informe, da cuenta del personal de salud amenazado en esta cuarentena.

Es necesario que como ciudadanos reconozcamos la labor tan importante que desempeñan médicos, enfermeras, auxiliares, camilleros, terapistas y personal administrativo, que no solo trabajan en hospitales, sino en la consulta externa, afectando también a los odontólogos.

Están prendidas las alarmas de la OMS, sobre la situación de Latinoamérica, donde se han superado ya las cien mil víctimas mortales y aún no se llega al pico de la pandemia, Aunque Colombia sigue teniendo una de las cifras más bajas de la región, y Brasil, como país exponencial de la pandemia seguido de Perú y Chile como los más afectados.

El riesgo existente de que el número de casos desborde la capacidad hospitalaria, y que el recurso humano disponible y las camas de UCI sean suficientes para responder a las necesidades de los pacientes que necesiten hospitalización, es un riesgo que se corre para la contingencia de un pico de pandemia, dependiendo de las medidas de bioseguridad que tengan las respectivas autoridades.

Por eso, no nos cansemos de tener cuidado, cuidemos a nuestros héroes vestidos de blanco, guardando los cuidados necesarios individuales, ya que muchos pacientes que acuden a la consulta sin tener síntomas, pueden estar infectadas/os.

La pandemia latente en Latinoamérica, contrasta con el latente temor al rebrote constante este verano en Europa. Cuando la mayoría de países comienzan la desescalada, hay señales que nos indican que no podemos bajar la guardia, pues en países como Alemania, han tenido que dar marcha atrás y volver a confinarse.

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