sábado 09 de diciembre de 2023 - 12:10 AM

Informe PISA, una voz de alerta

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No sé de dónde, pero de alguna parte debe salir el presupuesto y la intención de un verdadero cambio estructural del sistema educativo del país.

El sistema pedagógico se quedó rezagado en otros tiempos. Todo ha cambiado, los hábitos de conocimiento, los métodos, el concepto curricular, las fuentes de acceso a la información, el mundo laboral es cada día más competitivo y son innegables los cambios culturales de la sociedad.

No obstante, la educación del país sigue aferrada a una estructura mental que ya no funciona, causando problemas de aprendizaje y racionalidad a la hora de hacer una evaluación de la talla de PISA a nuestros menores y en el futuro del país y de su vida misma.

Así lo demuestra cada informe del Programe for International Student Assessment PISA -siglas en inglés-, que avizora un panorama desalentador en el desempeño de la educación del país.

Ese programa internacional, que evalúa cada tres años el conocimiento de los estudiantes menores de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, es clave para medir la calidad de la educación de los países.

Muchos factores contribuyen a la buena o mala calidad de la educación, no solo el sistema pedagógico, también lo son las desigualdades sociales, ideológicas y económicas. Entre más desigual es un país, peores serán los resultados.

Creo que ya es grave la ausencia de liderazgo existente; ya es compleja la transformación en los modelos de trabajo y todo lo que conllevan las restricciones laborales para la población trabajadora. La mala educación amenaza a la sociedad misma en su conjunto.

Mientras más ignorante es la gente, más sujeta está a dejarse manipular. Pienso que hoy en día se educa más para el consumo que a seres sociales solidarios, el mundo es cada día más individualista.

No es un secreto que Colombia, tiene un coeficiente de Gini que muestra las grandes desigualdades que se ven reflejadas en la educación, por ej.: se nota en los colegios privados donde los niños tienen una muy buena calidad en la educación y un nivel cultural privilegiado logrando mejores desempeños; mientras la mayoría de la población va a escuela pública con muy pocos recursos. Desafortunadamente el sistema educativo no contribuye a reducir la pobreza, todo lo contrario, la reproduce.

De tal forma, el informe refleja impactos muy bajos en las tres pruebas. El problema es que los resultados limitan las oportunidades de las nuevas generaciones, de ahí, que la organización sentencie que: “En un mundo digital cada vez más volátil y, sin la educación adecuada, los jóvenes languidecerán al margen de la sociedad, incapaces de enfrentar los desafíos del futuro mundo del trabajo, y la desigualdad continuará aumentando”.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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