sábado 05 de octubre de 2019 - 12:00 AM

La fuga

No está por demás preguntarse ¿A quién beneficia su fuga? Sin duda, no es a ella misma.
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Columna de
Diva Criado

Parece una máxima eso de que la justicia en Colombia es para los de ruana, y un privilegio de quienes tienen alternativas que les permiten burlar al sistema judicial, claro, siempre que cuenten con la complicidad de funcionarios corruptos.

Aída Merlano, excongresista, condenada a 15 años de prisión por delitos electorales, incluida la compra de votos, se escapó a plena luz del día del consultorio odontológico en el que le realizaban un diseño de sonrisa.

La rocambolesca forma en que se dieron los hechos ampliamente difundidos por los medios, la grabación del procedimiento odontológico ante la presencia de sus familiares, así como su descenso por la ventana y posterior huida en moto frente a los atónitos transeúntes que no daban crédito a lo que veían, contrasta con la ausencia de los miembros del INPEC.

Demostraron, una vez más, las verdaderas falencias y el alto nivel de incompetencia de la entidad encargada de custodiar eficazmente a quienes están a su cargo.

Los hechos nos dejan perplejos, si bien, el proceso penitenciario basado en fase de confianza, o mínima seguridad, permiten su asignación a actividades semiexternas, el exceso de confianza con personas sindicadas de un delito y la permisividad con las citas médicas de algunos internos privilegiados, son un ‘papayazo’ para quienes están orquestando una fuga.

La gravedad de los hechos ameritaba los despidos al director del INPEC, la directora de la Cárcel del Buen Pastor y los dragoneantes, entre otros, pero los verdaderos problemas deben revisarse, vienen de lejos las complicaciones del INPEC; la compraventa de votos; la corrupción del sistema judicial y la corrupción de los partidos políticos.

Parece una cortina de humo que la prensa “investigativa” esté más ocupada en las declaraciones del dueño del consultorio odontológico, quien tuvo la mala suerte de estar en el momento y lugar equivocado, que en las verdaderas falencias que envuelven todo el proceso. Urge que se esclarezcan los hechos.

No está por demás preguntarse ¿A quién beneficia su fuga? Sin duda, no es a ella misma. Su hija capturada mientras escribo esta columna; ese mismo día fue aplazada, para atender la visita odontológica que no era ni urgente ni necesaria, una audiencia para comenzar un proceso de colaboración con la Fiscalía, que podría beneficiarla y dar pie a que saliera a la luz la verdad sobre el papel que han desempeñado reconocidas figuras de la política caribeña en la red de compra de votos que la llevó al Congreso.

¡Ahí les dejo!

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