sábado 18 de abril de 2020 - 12:00 AM

Las compras y el virus

Los supermercados han reaccionado a la crisis, garantizando el suministro de alimentos y productos de primera necesidad, han modificado sus horarios y puesto en marcha medidas para optimizar las compras
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Columna de
Diva Criado

No hay nada más espeluznante que lo cotidiano convertido en amenaza. Cada vez que salgo a comprar alimentos, siento una comezón irresistible en la cara, en los ojos, en la nariz, que, sin embargo, me esfuerzo en soportar. La sensación es subjetiva y sesgada por supuesto. Y no es para menos, una de las grandes inquietudes que por estos días invade al común de los mortales es la idea de contagiarnos del coronavirus a través de una lechuga, de un paquete de pasta, de una lata de atún o de cualquier cosa que compramos. Inevitable llegar a casa y no mirar las bolsas con recelo, es como si le abriésemos la puerta a un desconocido que quiere hacernos daño. Acto seguido, procedemos a desinfectarlo todo, pero cuidado, eso también puede llegar a ser mortal.

Los supermercados han reaccionado a la crisis, garantizando el suministro de alimentos y productos de primera necesidad, han modificado sus horarios y puesto en marcha medidas para optimizar las compras minimizando el riesgo de contagio a empleados y clientes. No son por casualidad las estrictas normas de higiene en todos los eslabones de la cadena alimentaria, nos protegen de intoxicaciones y son una barrera para evitar que los alimentos se contaminen por el virus.

Recomendaciones de autoridades sanitarias enseñan que, aparte de medidas de autocuidado, como mantenerse hidratados, lavado de manos, tapabocas, guantes y mantener la distancia (2 m), indican llevar lista de compras, tomar aquello realmente necesario, realizarlo rápido, acudir en solitario (salvo excepciones), evitar horarios de mayor afluencia, no usar el móvil, obligatorio usar guantes para manipular frutas, verduras, pan y bollería, pagar con tarjeta y no en efectivo (al parecer gran trasmisor), llevar sus propias bolsas. La pregunta es ¿desinfectamos comida y envases para evitar contagios? Los consejos de buenas prácticas de manipulación sugieren que una vez llegamos a casa, después de lavarnos las manos, es sacar los alimentos de las bolsas, si son congelados, guardarlos inmediatamente en el congelador; lavar frutas y verduras, bajo un chorro de agua, y poner, si apetece, jabón líquido y enjuagar. Otra barrera de seguridad es la cocción. En el caso de alimentos que no se cocinan o comida enlatada o envasada, lo importante es que las manos y las superficies estén limpias, antes y después de la manipulación.

Sobre el lavado y desinfección de envases, organismos como la OMS, FDA y el CDC, no han hecho recomendaciones específicas, aunque indican, que es improbable el contagio, pero no imposible, ya que no se conocen casos por contacto con superficies o consumo de alimentos, recuerdan que el contagio se transmite de persona a persona a través de las gotas que emitimos al toser, estornudar o exhalar. No existen evidencias hasta ahora de contagio por ninguna otra vía.

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