sábado 19 de junio de 2021 - 12:00 AM

Mi gato es un ladrón

Una gran colección era exhibida en la cuerda. Ropa, zapatos, bolsos, guantes y hasta una cámara fotográfica.
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Columna de
Diva Criado

Los gatos son animales enigmáticos. Quienes tienen uno, saben que su comportamiento suele ser impredecible y a menudo curioso. Nos gusta de los gatos, su personalidad, el brillo de sus ojos y su ronroneo terapéutico y apaciguador. No en vano la novelista Colette, decía que “El tiempo que pasas con un gato no es tiempo perdido”.

La noticia en un periódico local, ilustrada con una foto, mostraba el jardín de una vivienda con una cuerda que lo atravesaba de lado a lado. Allí colgaban objetos robados por el gato de la propietaria.

La historia es que, la dueña del gato, decidió poner un cartel en el jardín, invitando a los vecinos a identificar sus objetos, después de que su mascota, un gato negro llamado “Esme”, muy conocido en el vecindario, estuviera llenando su cochera con cosas robadas.

Una gran colección era exhibida en la cuerda. Ropa, zapatos, bolsos, guantes y hasta una cámara fotográfica. Al lado un cartel que decía: “My cat is a thief”, mi gato es un ladrón.

Cuando entrevistaron a la dueña del gato cleptómano, ella revelaba riéndose, que tan pronto como puso el cartel, el gato se escondió, no acudía a sus llamados y no volvió a traer cosas a casa durante una semana. Tenía la impresión de que “Esme” estaba enojado, porque lo había avergonzado públicamente.

La noticia puede parecer frívola; sin embargo, hay que verla de dos formas, el sentimental y el legal.

Por el sentimental, las mascotas son asombrosas. Para ilustrar la columna llamé a un amigo veterinario. Le pregunté ¿Los gatos sienten vergüenza? Respondió: “Puede sorprenderte, los sentimientos de alegría, tristeza, vergüenza, amor, miedo, siempre están presentes en ellos. La confusión o frustración pueden llevarlos a perder el apetito, incluso generar enfermedades causándoles la muerte”.

En lo legal, esas mascotas consideradas miembros reales de la unidad familiar, también traen dolores de cabeza, especialmente si la relación con el vecindario está en juego. En casi todos los países hay leyes que regulan su convivencia. Por supuesto “Esme”, no acabará en la barra de un tribunal acusado de robo, pero su dueña, probablemente, según el caso, si, su mascota continúa con el “hobby”, tendrá que sacar la billetera.

Está demostrado que para quienes tienen mascotas, nada es comparable con la alegría de volver a casa y encontrar un compañero leal, que además de compañía proporciona amor incondicional. Por ahí dicen que los perros son unos sinvergüenzas, pero que los gatos, como diría Mark Twain: “De todas las criaturas de Dios, tan solo existe una a quien nadie puede hacer esclava de un collar o una correa. El gato”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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