sábado 28 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

“Muros de indiferencia”

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Columna de
Diva Criado

En su tradicional mensaje de Navidad, a través de “Urbi et orbi” (a la ciudad de Roma y al mundo), el Papa Francisco envió un mensaje conciliador de paz a los lugares más devastados por la pobreza y la violencia. Pidió sensibilidad con los inmigrantes que huyen de sus países por la guerra y los conflictos, encontrando “muros de indiferencia” en los países de acogida.

Imagino que sus palabras, “muros de indiferencia”, iban, no solo dirigidas a los países que reciben inmigración, como Estados Unidos, sino especialmente, al extremista de derecha y xenófobo Matteo Salvini, que trata de cerrar los puertos italianos a los migrantes que llegan por el Mediterráneo.

Me gusta la sensibilidad de sus palabras: “Todos somos hermanos y las diferencias son una riqueza y no un peligro”. Como el artista que hace un mosaico ¡Es mejor tener muchos colores!

El Papa aprovecha la Navidad para enviar un mensaje de reflexión individual, social y humanitario. Su bendición navideña invita a la fraternidad entre personas de todas las naciones y culturas, con ideas y religiones diferentes, capaces de respetarse y escucharse unos a otros.

En su discurso, aludió al conflicto en Siria, pidió apoyo para que el pueblo libanés, salga de la crisis; demandó consuelo para Irak, que atraviesa grandes tensiones sociales; a Yemen, esperanza, para que la tregua alcanzada, “alivie a niños y poblaciones, exhaustos por la guerra y el hambre”; miró hacia África, azotada por el terrorismo en lugares como Burkina Faso (35 civiles y 80 yihadistas murieron el día de Navidad en un salvaje atentado), Malí, Níger y Nigeria.

Se refirió a América Latina, donde muchos países de la región, incluido el nuestro, pasan por un período de agitación social y política; recordó al pueblo venezolano afectado largamente por tensiones políticas y sociales.

Pero, los mensajes del Papa tienen repercusiones políticas y morales de gran impacto a nivel global, comenzó su discurso diciendo que “hay tinieblas” en los corazones humanos. Las relaciones personales, las familias, los conflictos económicos, geopolíticos y ecológicos se ven agravadas por su comportamiento, cada vez más voraz e insaciable.

Su liderazgo es indiscutible, y aunque no pueda separar su rol de guía religioso, quizás sea el único líder mundial capaz de luchar por la esperanza de un mundo mejor. Meritoria la forma como lleva a cabo la reforma institucional, desafiando a sus críticos más feroces dentro y fuera de la iglesia. Resulta incómoda para algunos, especialmente para los clérigos ultra-conservadores; pero también, sus actuaciones son esperanzadoras para muchos. Combate la pederastia, promoviendo sanciones y ventilando los vergonzosos silencios de otras épocas, quizá su reto más grande sea el de lograr esclarecer las visiones contrapuestas del dogma, de la vida y de la fe, capaces de resolver los desafíos que enfrenta la iglesia.

PD: ¡Les deseo un Feliz 2020, que logren sus objetivos y sean felices cada día!

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