sábado 09 de abril de 2022 - 12:00 AM

No dejan títere con cabeza

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Columna de
Diva Criado

El clima político apesta. Tanta desinformación circulando por las redes sociales, desbordadas con mensajes ofensivos, bufos y sarcasmos de seguidores de unos y otros candidatos, logran confundir al electorado. No dejan títere con cabeza, parece que estuviéramos en el túnel del tiempo, por aquello de que “todo es mentira salvo alguna cosa”.

Entiendo, que cuando compartimos videos, caricaturas o noticias, es porque creemos en la información que difundimos confiando en su veracidad. Preguntando sobre el “leitmotiv” de propagación, el argumento es que, de alguna forma, reafirma creencias, chismorreos o saque una sonrisa al destinatario.

La rémora está, cuando perjudican la imagen y la reputación de personas y organizaciones. Quienes las generan creen, que pueden favorecer al colectivo al que pertenecen o beneficiarse personalmente. Facilitan, en mi opinión, serias dificultades: impacta en la opinión pública, afecta la toma de decisiones y lo que es peor, polariza. Amén del daño que pueden causar al directamente afectado.

Todos sabemos que el panorama mediático de los últimos tiempos cambió la forma en que la ciudadanía pasó de ser receptora de medios, a creador y difusor de contenidos. Las redes sociales desempeñan esa función, tanto, que dio un giro radical a la forma en que el público accede, consume y difunde noticas.

Su auge se evidencia en procesos electorales. La circulación de informaciones que distorsionan la verdad, desdibujan realidades para centrase en banalidades son una jugada francamente sucia a la calidad de la democracia.

Unida a la tendencia de las redes sociales de segmentar noticias atendiendo criterios de afiliación, las encuestas también tienen lo suyo.

La pregunta es recurrente ¿Desde cuándo las encuestas electorales determinan una elección? Estas serían creíbles, si todas las personas capacitadas para votar tuvieran la misma posibilidad de ser encuestadas. Es obvio que, si la encuesta se realiza a un grupo selecto con preferencias categóricas, el resultado está claramente manipulado. La opinión de unos pocos, no es la opinión de todos. Razones suficientes para deducir, que el muestreo siempre motiva una gran incógnita.

Así que, bajémosle todos a la confrontación. Hoy más que nunca, es necesario respetar las diferencias. La experiencia enseña que las elecciones se ganan en las urnas con votos, no con encuestas y en redes sociales.

La desinformación por naturaleza, impide la construcción de un juicio racional y bien formado. Una persona no es libre, si la lógica que sigue cuando actúa, se rige por informaciones o conocimientos encubiertos y manipulados. Lo ideal es creer en argumentos racionales más que sentimentales. El peligro está, cuando ese favoritismo de posiciones ideológicas niega o ataca la existencia de aquellas opiniones contrarias, desdibujando la realidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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