sábado 23 de abril de 2022 - 12:00 AM

¿Rusofobia o ridiculez de influencers rusas?

Las influencers rusas pasaron de promover sus productos de lujo y un estilo de vida inalcanzable para la mayoría de los mortales a impulsar un apasionado boicot
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Columna de
Diva Criado

Hace unos días, a raíz de la ampliación de las restricciones promovidas por la Unión Europea contra Rusia, la marca Chanel también prohibió la venta de sus productos. La reacción de las influencers rusas no se hizo esperar, estallaron contra la firma francesa destrozando sus bolsos y prendas de vestir, en una reacción claramente irracional.

El asunto no es de poca monta, el veto se impone a los ciudadanos rusos, residan o no en el país. De tal manera que, las personas que compren productos de Chanel deben firmar un documento comprometiéndose a no exportarlas a Rusia.

Independientemente de lo que sucedió en el pasado nazi europeo y las actividades de Coco Chanel, fundadora de la firma, como “supuesta espía” durante la ocupación de París en la Segunda Guerra Mundial, – que Rusia pretende remover, herido por el desplante de la marca-, ahora estamos en el siglo XXI.

Las influencers rusas pasaron de promover sus productos de lujo y un estilo de vida inalcanzable para la mayoría de los mortales a impulsar un apasionado boicot. Me pregunto, hasta dónde es capaz de llegar la falta de solidaridad de personas que, como ellas, se sienten ofendidas por algo que, en mi opinión es tan superfluo. ¿Acaso desconocen el atropello ruso a Ucrania?

La actitud de estas mujeres con cantidades impresionantes de seguidores, es a todas luces irresponsable. Más parece una rabieta de niñas caprichosas dando pataletas por el veto, acusando a la firma de racista y de fomentar la rusofobia.

Se las puede ver en vídeos divulgados por ellas en las redes sociales, tijera en mano, destrozando bolsos y prendas de vestir que valen miles de dólares con una soberbia que desdibuja su influencia, mientras la guerra de Putin acaba con la vida de miles de personas y ayuda a la emigración de otro tanto, que no saben dónde ir; amén de los millones de personas en la pobreza extrema que deja la pandemia del Covid.

Las más activas en su protesta son algunas de las principales influencers del país, entre otras, la popular Victoria Bonya, la modelo Anna Kalashnikova y la actriz y presentadora de TV Marina Ermoshkina.

Como diría un amigo: “Penosa imagen de las influencers rusas. Almas cándidas por la desinformación a la que están expuestas. Penoso ver su estupidez, mientras sus soldados siguen con la masacre de civiles y ellas insensibles ridiculizándose ante el mundo como si nada pasara”

¡Ahí les dejo¡

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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