sábado 26 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Un verano diferente

Vuelve la disyuntiva de encontrar el equilibrio entre salvar empleos o salvar vidas, pero esta vez con una economía agotada...
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Columna de
Diva Criado

Se acabó el verano y comenzó el otoño en el hemisferio norte, entre otras cosas, la estación que más me gusta por la mística que envuelve, la magia de la naturaleza afín con las cosechas, la migración de aves, la vendimia y la preparación para el invierno desde épocas ancestrales.

Se cree que es un período de transición que busca el equilibrio y la tranquilidad. Cuando la luz del día comienza a perder fuerza luego de la brillantez del verano, y las hojas de los árboles comienzan a caerse, dejan un espectacular paisaje de tonos rojizos, amarillos y dorados realmente mágico. Atrás quedó el verano más extraño y peculiar que se ha vivido en el último siglo. Obligados a un estricto confinamiento durante casi cuatro meses, la primavera llegó y pasó en los momentos más críticos de la emergencia sanitaria, buena parte la vivimos confinados, pudiendo salir apenas para poder suplir las necesidades más básicas.

En el Reino Unido, los embriagadores días de agosto con su sol espléndido, las comidas en restaurantes subvencionadas por el gobierno de Boris Johnson para ayudar a recuperar el sector hotelero grandemente afectado por el confinamiento y olas de calor pocas veces vistas, fue un breve periodo de semilibertad, que terminó esta semana con la entrada del otoño y la amenaza de una segunda ola del virus que promete ser más dura que la primera.

Vuelve la disyuntiva de encontrar el equilibrio entre salvar empleos o salvar vidas, pero esta vez con una economía agotada y niveles de desempleo más altos que los vistos durante las grandes crisis económicas que afectaron a Europa en 1929 y luego en el 2008. El panorama no parece alentador y el gobierno se atreve con fechas: vienen al menos seis meses de medidas restrictivas para evitar el avance del virus y el colapso en los hospitales.

Admito que el otoño de este año ya no me gusta tanto. Los científicos saben más sobre el virus y cómo controlar sus efectos, pero poco se sabe o se puede hacer a estas alturas para controlar la caída de la economía y el avance del desempleo. Son momentos de incertidumbre, queda la esperanza del desarrollo de una vacuna que nos permita volver a ciertos niveles de normalidad, no solo en el Reino Unido, sino a nivel mundial, a mediados de 2022. Se ve lejos.

En Colombia la situación no es y no será distinta. El país está saliendo de la primera ola y del que ha sido uno de los confinamientos más largos del mundo. La economía, que salvo por las cifras del DANE, se mueve en un gran porcentaje en la informalidad, tímidamente trata de volver a la normalidad. Según los expertos consultados para escribir este artículo, se espera que hacia mediados de diciembre, el país tenga que volver nuevamente a implementar medidas restrictivas durante una segunda ola. Tanto aquí, como allá, nos queda cumplir las reglas y practicar el autocuidado. No hay de otra.

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