domingo 04 de abril de 2021 - 12:00 AM

Abrir el espacio

A partir de la columna del lunes anterior “Nuestros hermosos pueblos y el olvido” recibí una nota realizada por mujeres: agrupadas en El colectivo Entre Puntadas y Pomarrosas, La Renaz y el Centro de Historia de Zapatoca. Lo titularon, Se está acabando la magia. Lo transcribo:

“Cuando se toma la decisión de dejar la ciudad para irnos a vivir a un pueblo, es porque tenemos claro lo que nos motiva: la tranquilidad y llevar una vida sencilla, son en general estas nuestras primeras aspiraciones, pero luego descubrimos que disponemos de un patio para cultivar algunas de las verduras que consumimos. Esto nos llena de gozo, descansar mirando un cielo azul o retozar con nuestras mascotas en un espacio adecuado, caminar por las calles silenciosas y tranquilas, conocer a la mayoría de habitantes, vivir en una casa de tapia pisada que en principio es saludable por estar construida con materiales naturales y que con seguridad estará llena de historias y hasta tendrá su propio fantasma. Así se nos revela esa magia, que desafortunadamente hoy nuestra hermosa población de Zapatoca está perdiendo de forma desaforada, ya que crece sin medida y sin orden. Se están construyendo urbanizaciones con casas minúsculas y por doquier hay parcelaciones.

Este crecimiento no solo altera la estética arquitectónica de todo el pueblo; de igual forma perturba la parte ambiental del territorio pues el municipio pertenece a un sistema orográfico delicado que debe ser cuidado tanto en lo rural como lo urbano. También, al parecer, no se tienen en cuenta los servicios públicos para tal crecimiento; el agua es un recurso que como todos conocemos se agota. En el caso de nuestro municipio proviene de la quebrada del Ramo, fuente de la que toma el agua el casco urbano de Betulia: alrededor de 2.000 personas, más algunas de las fincas que la circundan sumadas a los 8.000 habitantes permanentes, y también la población flotante que visita de turismo nuestro municipio. El problema es que este cuerpo de agua no se cuida como se debiera para su permanencia y por ello nos preguntamos ¿cómo se asegurará el agua para la población actual y para la cantidad de habitantes que ocuparán estas nuevas edificaciones? Y ni hablar de los graves problemas de alcantarillado, ni cómo se garantizarán los servicios de vías, salud etc.... Tristemente Zapatoca está perdiendo la magia...”

Es triste, igualmente, que no existan alternativas pedagógicas en los colegios, escuelas y en la población en general. Hay que convocarlos a construir su propio camino. Ahora, lo que toca hacer, es mejorar lo realizado y participar en política, en la Alcaldía y escoger buenos concejales que piensen en el bien común y no solo en su “barriga” (en todos los pueblos, como Barichara, Cabrera, Guadalupe, Málaga, etc.). Implantar disciplina, sembrar árboles como política pública y al que tale se le castigue. Introducirse en las decisiones para que la vida sea más feliz.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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