lunes 13 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Barguil Assis David Alejandro, el vago

Pero tampoco ese Zuluaga que quiere aparecer como renovado le dice nada a la gran mayoría que quiere el cambio para “disfrutar los dones de la tierra”; generaciones excluidas, marginadas y víctimas de la violencia.

Ese senador que no cumple con su deber y es quien más inasistencias registra (lo que llevó a que la Corte a adelantar una indagación preliminar) quiere ahora ser Presidente de Colombia.

Barguil, el ausentista, es uno más de esos que solo aspiran al poder y al reconocimiento sin tener vocación de servicio alguno. Uno se puede preguntar qué han hecho, en qué han ayudado al país, por qué se creen con derecho a ser nuestros gobernantes. Barguil, y también Echeverry, y Peñalosa, y Gutiérrez, realmente no han aportado a la solución de los problemas de Colombia, ni han enfrentado la miseria y la iniquidad de este país carcomido por la codicia y la corrupción.

Barguil es el modelo típico del politiquero mentiroso que pulula y que además no tiene fundamento ni estructura mental para hacer de Colombia una tierra decente y armónica. Ni él ni los que como él han sido parte de las clases gobernantes que históricamente han podido pero no han querido enfrentar los problemas de este, uno de los países más desiguales del mundo.

Pero tampoco ese Zuluaga que quiere aparecer como renovado le dice nada a la gran mayoría que quiere el cambio para “disfrutar los dones de la tierra”; generaciones excluidas, marginadas y víctimas de la violencia que han sido condenadas a sufrir la violencia.

Rodolfo Hernández con cinco frases que repite ha ido calando en los ciudadanos. Las repite siguiendo la receta de Goebbels, ese Mefistófeles moderno, llamado el hombre más influyente para el accionar de las masas. Ahí va solo y más exitoso que otros porque caracteriza su papel público.

De otra parte, en el Centro Esperanza solo tres candidatos (Gaviria, Fajardo y Galán) pueden llegar si realmente promueven el cambio, sobretodo Gaviria, y si argumentan con propuestas que enfrenten a Petro en el debate y en la reflexión y no en insulto ni en el miedo. Si su mayor objetivo es derrotar a Petro y no a los problemas del país, se pueden equivocar.

Nota: Se ha dicho varias veces, los fines de semana los colegios y universidades deben abrirse a otros modelos educativos. Una educación no formal. ¿Por qué no le apuestan y salen de esa comodidad?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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