lunes 23 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Bucaramanga informal

Todos sabemos que el trabajo informal ha ido aumentando en el país y que la ciudad no es la excepción
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¿Qué hacer con esa multitud de vendedores ambulantes que luchan por sus familias en Bucaramanga? ¿Qué hacer con el Pasaje del Comercio y con los locales legales que ven invadidos sus espacios de ventas ilegales? Ellos pagan impuestos y el municipio no les responde ¿Les corresponde una amnistía tributaria cuando sus ventas disminuyen y sus locales se desvalorizan?

Todos sabemos que el trabajo informal ha ido aumentando en el país y que la ciudad no es la excepción. Miles de familias, codo a codo, tratan de vender las mercancías que les prestan y de ahí sacar el sustento en lugares públicos que les alquilan. No es sino caminar para ver familias enteras, desde la niña menor hasta la abuela, trabajando todo el día. “Todo a mil”. Ve uno al señor de 80 años, que nunca tuvo un empleo seguro, que no cotizó para pensión y salud, y que si no sigue trabajando no come. Ellos no cuentan en las estadísticas del progreso, ni cuentan en las vidas del “éxito” que muchos reclaman. Andar por Bucaramanga es ver al enfermo, al ladrón acechante, al de las baratijas, al señor o señora que vende comida en unas condiciones de higiene que asustan. Estas escenas no son nuevas en el mundo. París hace 200 años era algo parecido y New York, lo mismo.

¿Cómo enfrentamos esta tragedia? ¿Será que es con policía? ¿Será dejarlos ya como parte del paisaje y como prueba del fracaso del capitalismo en Colombia? La vía represiva cuesta más siempre, y además se ha demostrado su fracaso en las administraciones pasadas, que terminaron por extender los vendedores por toda la ciudad. La policía se cansa de perseguir vendedores ambulantes, los vendedores no se cansan de buscar su sustento y los que les prestan la mercancías menos.

No puede solo el municipio luchar por ese frente, tiene que elaborar políticas de cultura ciudadana, de acuerdos con inversionistas para recuperar el centro de la ciudad como lo hacen en muchas partes del mundo, tiene que brindar opciones de trabajo formal junto con los empresarios del departamento.

Si no actuamos así y si no incluimos en la solución a esos miles de informales, fracasamos como ciudad.

Nota:

¿Por qué no se ha privilegiado al peatón en Bucaramanga?

Está columna sale a vacaciones por 15 días. Descansen.

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