lunes 23 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Donaldo Ortiz Latorre

Bucaramanga, “Puerta de mi Santander”

Faltan ocho días para elegir gobernador, alcaldes, concejales y disputados. Y a los que vivimos en Bucaramanga, que sentimos su cielo, sus nubes y sus montañas que nos seducen (“Siempre libres entre montañas” como dice su escudo), tenemos razones para preocuparnos. Consumimos una de las mejores aguas del planeta, que viene generosa hace cientos de años del Páramo de Santurbán, como “Dios corriendo”, transparente y pura, pero amenazada por la codicia de la megaminería que va a secar sus fuentes.

Esa agua fresca, decimos, está amenazada por la megaminería ( a los mineros o “galafardos” se les debe enseñar técnicas no contaminantes que las hay). El acueducto que hasta ahora ha protegido el agua para todos nosotros, no se puede vender. Privatizarlo o venderlo sería para esta ciudad que amamos, uno de sus peores desastres, digan lo que digan. Destruir el Páramo elevaría la temperatura del mundo 8 grados y acabaría la vida como la conocemos.

Esperemos que el próximo alcalde o alcaldesa, sepa que afectar esas fuentes de agua nos acercaría el Apocalipsis anunciado y ya confirmando por la ciencia. Esperamos, además, que el próximo alcalde o alcaldesa, haga de esta ciudad un jardín, mejore la cálida de vida de sus habitantes no solo con seguridad sino combatiendo la contaminación ambiental, y que sepa gobernar para todos y no solo para su grupo político.

El próximo alcalde o alcaldesa debe ordenar la ciudad, debe desarrollar la creatividad en sus propuestas para buscar la felicidad de todos nosotros, sus habitantes y no aumentar así la pobreza ni el hambre. Que no haya un niño que se acueste con hambre en Bucaramanga, que no haya ninguno que sea abusado o maltratado.

El próximo alcalde o alcaldesa debe recuperar los terrenos del municipio perdidos y en manos de quién sabe quién, así como comprometerse a no permitir el descarado desfalco de la ciudad que hasta ahora ha venido teniendo lugar. Alcaldes que salen multimillonarios y el pueblo más pobre, eso debería avergonzarnos.

El Alcalde o la alcaldesa debe mostrarnos las hojas de vida de sus funcionaros y que no nos pase como hasta ahora, gobernados por bandas de partido o bandas de secuaces.

Mi voto, por todo esto, será por mi amigo y colega Jaime Calderón, su papá fue gobernador conservador, puede servir a la ciudad desde la ética de la que hablaba el inteligente y asesinado Álvaro Gómez Hurtado.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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