lunes 04 de enero de 2010 - 10:00 AM

Camus, todavía hace falta

A Albert Camus, hace 50 años, hoy 4 de enero de 1960 lo sorprendió la muerte en un accidente automovilístico, una madrugada entre Lyón y París. Era un hombre brillante y de profundo conocimiento sobre el poder, la vida, las ideologías, las artes y hasta del amor: 'si bastase con amar, las cosas serían demasiado sencillas. Cuanto más se ama tanto más se consolida el absurdo.

No es por falta de amor de Don Juan va de mujer en mujer...Tiene que repetir ese don y ese ahondamiento porque ama a todas con el mismo ardor y cada vez con todo su ser. Ellas se engañan profundamente cada vez y sólo consiguen hacerle sentir la necesidad de la repetición…'.  Camus, dijo y sigue diciendo muchas cosas, su pensamiento (sin ser yo filósofo, su pensamiento me conmovió y me conmueve). El autor de 'Calígula' fue un escritor que reflexionó sobre la indiferencia del ser humano respecto al mundo que le rodea.  Nació en Argel, de padre francés y madre analfabeta de origen español, en un hogar mísero que no fue obstáculo para que estudiara filosofía, por eso dijo cuando la guerra de independencia de Argel: 'He amado esta tierra con pasión, de ella he extraído todo lo que soy y nunca he apartado de mi amistad a ninguno de los hombres que allí viven, sin importar su raza', redactó Camas sobre el conflicto. Criticó el totalitarismo tanto de derecha de Hitler como el de 'izquierda' de Stalin, el generalisimus: 'Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría', resumía Camus, un filósofo que pensaba que 'la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas'. En el Hombre Rebelde, Camus cuestiona el papel que la izquierda intelectual (Sartre, entre ellos), asignaba a la violencia revolucionaria de todas las épocas.

Amaba la vida y describe con la ternura de la que sólo son capaces quienes deciden celebrar la vida por encima de todas las adversidades a una madre vestida de negro y analfabeta, sin otra diversión cuando regresa de su trabajo de doméstica que contemplar en silencio la calle desde un balcón.

Camus, ese ser diferente, que dijo a través de la 'Nada' en el Estado de Sitio: 'no creía en nada de este mundo más que el vino'. Creyó también el hombre, creyó que únicamente atado a la tierra, a su fidelidad, se salvaría de la hecatombe moral y del poder y podría ser feliz, ajeno a lo demás, al consumo, a la codicia, a la hipocresía y a la falta de respeto por el ser humano.

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