lunes 22 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Cultura y vida

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¿Nos podemos preguntar cómo está la cultura en Santander y en Bucaramanga? ¿Cuándo escuchamos, cómo debe ser a los artistas y gestores culturales ( no a los que han hecho negocios beneficiando a unos pocos)?.

Porque son ellos, los verdaderos artistas los que deben ser escuchados y con ellos es que se debe construir un verdadero programa cultural de una región y de una ciudad. Un plan transversal de la cultura que llegue a todos los rincones. Con cultura nos enfrentamos al sicariato que desborda la ciudad y a la inseguridad (el miedo y la impotencia desbordan al ciudadano).

No hay Parque seguro, ni se construyen nuevas Bibliotecas, ni parques culturales, ni siquiera una escultura que recuerde a los fundadores de la ciudad en sus 400 años o una escultura en homenaje al Páramo de Santurbán, el Almorzadero o al Cañón del Chicamocha. ¿Nos volvemos a preguntar cuál es el presupuesto real de la cultura en Santander y en Bucaramanga? ¿Cuándo son oídos los artistas? ¿Tienen vías de expresión? ¿Hay malestar entre los gestores culturales? ¿Qué destino debería asumir la cultura para mejorar al ser humano? ¿Cuántas bibliotecas por ejemplo están diseñadas para llenar de conocimiento a los niños? ¿Qué oficios les podemos enseñar? Cuando además, como decía mi papá, “uno debe tener una profesión y un oficio”. Es posible que la gestión cultural pase por una situación difícil conociendo la fragilidad de la economía. ¿Por qué siempre que se recorta un presupuesto se realiza en la cultura? “Se ha cambiado el quehacer de la cultura, dedicando más presupuesto a las tarimas, a las carpas, al sonido al entretenimiento”, dice un artista.

Todos sabemos y se repite, que la cultura es la base de las sociedades y no es el mercado (economía naranja, que nadie entendió) cómo nos quieren hacer creer. La cultura es más amplia que las artes y más que rentabilidad; hay que “buscar la construcción de estéticas”. Es hora de que circule la cultura por los rincones del departamento y del municipio. Debería existir un diálogo real entre el gobierno departamental el municipio y las diferentes corrientes del arte. Más festivales de poesía, de teatro, de pintura, de cine, más festivales de sinfónicas y de bandas de música, festivales gastronómicos. Menos negocio y más recreación estética que una las regiones y las comunidades de barrio y menos polarización política y más civilidad que tanta falta nos hace.

Que el arte y los artistas sean respetados y ellos mismos se autorregulen y construyan la propia vida que merece el arte.

Las Secretarías de Cultura deberían ser menos burocráticas y no dedicadas al negocio.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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