lunes 15 de junio de 2009 - 10:00 AM

El miedo en nuestra vida

¿Será el miedo el que nos hace violentos? ¿Y miedo a qué?

¿Es la violencia una expresión del miedo? El miedo se va instaurando en nuestra alma y nos vuelve impotentes y temerosos y es ahí, donde se legitima la violencia como instrumento del poder. Hay un miedo que huye y un miedo que mata. 'De miedo defecó el lobo tres veces'.

El desamparo se vuelve nuestra condición y nuestra tragedia porque aceptamos que otro nos resuelva el problema y ese problema ya es parte activa de nuestras vidas porque la sociedad insiste en que solo los mejores sobreviven, solo los mejores (no los más inteligentes) a la manera calvinista, quienes deben triunfar y quienes deben desaparecer y así lo hace el mercado en la sociedad con la 'libre concurrencia', teniendo como indicador principal nuestra capacidad de consumo. Desde esta perspectiva cada ciudadano, ahora consumidor, tiene que comportarse como una empresa. En consecuencia justicia, solidaridad, ética, visión de la vida, la espiritualidad entre otras, son cosas del pasado, algo que es una debilidad cuando se 'refunda la Patria'.

 La gente debe apostar para quitarse el miedo de vivir y la violencia por la embriaguez de la duda. Apostar a cambiar cualquier verdad absoluta, cualquier honor por algo que sea mejor que esa verdad absoluta.

Ojalá no nos encontremos en nuestro camino con personas que reclaman a la vida principios sólidos e inalterables porque ese ser 'sintiéndose puro', arrojó la primera piedra contra la adúltera, ese hombre será el primero que te delate y te incluya en la lista negra y si este hombre de principios obtiene el poder absoluto, si además es muy devoto como sabemos, no dudará en mandarte a la horca rezando por tu alma sin ahorrarse las lágrimas, puesto que también se puede llegar a la extrema violencia a través de la piedad y el miedo. Groucho Marx, dijo: 'Éstos son mis principios, Si no le gustan, tengo otros'.

Este marco condiciona unas subjetividades, donde uno está en permanente competencia y amenaza con el otro: es el reino de las desconfianzas. Si no contamos con nadie, todos somos una amenaza para todos, en particular los extraños, los inmigrantes, las minorías (donde también caben los desplazados, los desocupados, los indigentes..). De ahí a la guerra preventiva es un solo paso, de ahí al mesianismo y al autoritarismo no es nada, una bobada, un salto de grillo.

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