lunes 03 de enero de 2022 - 12:00 AM

El misterioso 2022

Es importante no descargar toda la responsabilidad en el Alcalde, pero sí exigirle liderazgo y buen gobierno. Solo y aislado no se puede hacer ciudad.

Año bisiesto, año electoral y de propósitos de “esperanza y no de melancolía” a la manera de Eduardo Galeano, pensar que “adelante hay más vida” y los cambios necesarios que se requieren para que, por ejemplo, nuestra amada ciudad Bucaramanga no se siga destacando, según el Dane (27-10-21), como la ciudad que más incrementó la pobreza. Un territorio moderno es aquel que suministra “beneficios del progreso y la prosperidad a todos los ciudadanos, provee servicios sociales de calidad, garantiza la igualdad de oportunidades y reduce los diferentes tipos de iniquidades”.

En este informe ‘Equidad e Inclusión Social de la Aglomeración Bucaramanga’ del Departamento Nacional de Planeación, la ciudad ocupa el puesto 14 de 56 y esto es calculado mediante la medición de tres dominios: salud (72), educación (58) y de pobreza de (67). Fuimos superiores a Bogotá e inferiores a Medellín.

En servicios públicos, la cobertura del acueducto a nivel urbano es del 96,9%, que es excelente. La cobertura rural es del 40%. En alcantarillado urbano, es de 95,9% y el rural 8,1%. Indicadores que se pueden mejorar si hay voluntad política e interés técnico.

Una ciudad se mejora si se convoca a todas la ciudadanía a construirla y mantenerla. La obligación de las autoridades civiles es cumplir lo que prometieron en campaña y en el Plan de Desarrollo. El resto es politiquería y mentiras.

Es importante no descargar toda la responsabilidad en el Alcalde, pero sí exigirle liderazgo y buen gobierno. Solo y aislado no se puede hacer ciudad. Ni él sólo puede y nosotros solos tampoco. La ciudad, en sus 400 años de ser encomienda, ha pasado a ser una urbe moderna con todos los problemas de un país “del tercer mundo”

El 2022 abre sus puertas con incertidumbre, pero debemos hacernos el propósito de lograr un Distrito Metropolitano y para ello se debe convocar con voluntad ciudadana (recoger firmas), un referendo para los cuatro municipios y así sabremos si la politiquería y los intereses particulares priman sobre los intereses superiores.

O lograr al menos un distrito informático que controle la contratación de los cuatro municipios y disminuir la corrupción. Tenemos la ventaja de tener el Área Metropolitana, donde se deben tomar estas decisiones sin intereses politiqueros.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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