lunes 13 de noviembre de 2023 - 12:15 AM

Donaldo Ortiz Latorre

Esa joya

El Acueducto Metropolitano de Bucaramanga es nuestra empresa insigne, la única que todavía nos pertenece y la que todos, propios y extraños, miramos como la empresa que hay que preservar y defender contra los diferentes apetitos politiqueros y de otros (ya una vez fue víctima de corrupción cuando permitía jubilar amigos de alcaldes).

Hace un año trajeron un caldense (pareciera que aquí no había personas capacitadas y honestas) para dizque arreglar (no sabemos qué) los problemas de la empresa. Dijeron públicamente que sería un año y que pasado el año, el mago caldense arreglaría tales problemas. Parece que no fue así porque lo volvieron a elegir para que termine de “arreglar” los entuertos que en un año no alcanzó a pesar de su magia. Debieron haber hablado con el alcalde electo; Jaime Beltrán. No sabemos por qué a pesar de ser de los bumangueses propietarios de la mayoría de las acciones seguimos desconociendo mucho de lo que allí pasa. Hablan de contrataciones elevadas pero no sabemos si eran necesarias. Y tampoco sabemos cómo están contratando y a quiénes. No sabemos hacía dónde llevan la empresa y si va a seguir siendo nuestra, defendiendo el agua de los bumangueses y de las futuras generaciones. Se desconoce, además, qué pasó con la Fundación creada para atender las necesidades de Soto Norte. ¿Cuántos proyectos se han cristalizado para beneficio de esa comunidad tan necesitada y preservadora del agua?

Lo que sí es importante y necesario es que esa empresa no siga como una isla de espaldas a la ciudadanía y nos permita conocer qué rutas tiene programadas para salvar el agua en estos tiempos de cambio climático y fenómeno del Niño. Cómo nos va a garantizar el suministro del agua en estos tiempos de crecimiento poblacional y de sequías intensas, de tala de árboles y destrucción de quebradas. Eso es lo que nos importa y también nos importa que sigamos siendo los dueños nosotros y no otras empresas. El nuevo alcalde tendrá que garantizarnos la calidad del agua y tendrá en su sabiduría que preservar la empresa como propia.

No se nos olvide que es lo único que nos queda. Vendieron las Empresas Públicas, Ecogas, y la Electrificadora (por 373.000 mil millones de pesos que no se reinvirtieron aquí). Es la joya que todavía brilla.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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